La OSPA abre la temporada con lleno

La OSPA abre la temporada con lleno
Lucía Marín dirige a la OSPA en el Auditorio Príncipe Felipe. / PABLO LORENZANA

La laureada directora de orquesta Lucía Marín fue la encargada de encabezar a la formación

ALBERTO ARCE OVIEDO.

En la tarde de ayer, el Auditorio Príncipe Felipe acogió el concierto inaugural del programa de verano de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, la primera cita de la pretemporada 2018 - 2019 de la formación con los amantes de la música clásica. La velada estuvo dirigida por la batuta profesional de Lucía Marín, uno de los jóvenes valores de la dirección de orquesta del extenso panorama nacional.

La entrada fue gratuita y los asistentes, que solo pudieron retirar de la taquilla dos pases por persona, colmaron con abundancia el patio de butacas y recibieron como se merece el repertorio presentado por una de las sinfónicas más antiguas de España.

La interpretación comenzó retrotrayendo al público al frío San Petesburgo de los últimos años del siglo XIX con un poema sinfónico, 'En las etapas del Asia Central', de 1880, escrito por el famoso compositor ruso Aleksandr Borodín.

Los aplausos trataron de buscar su espacio entre los escasos silencios de los apasionados intérpretes de la Sinfónica del Principado. Marín demostró con solvencia las virtudes adquiridas a lo largo de los años en la plana mayor de las orquestas de todo el mundo con las que ha trabajado y que le han servido, entre otras conmemoraciones, para recibir premios como el de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, en 2006, o el del XI Concurso Internacional de Dirección de Orquesta 'Mestre Ferríz', en 2008.

Tras Borodín llegó el turno de Chaikovsky y su 'Romeo y Julieta (Obertura fantasía)', de 1869, que no dejó indiferente a ninguno de los que la pudieron degustar nota por nota. Las piezas de Khachaturian, 'Waltz de la Suite Mascarade', de 1941, y la ópera número 34 de Rimsky-Korsakov, 'Capricho español', de 1887, sirvieron para cerrar una noche con lleno en el Auditorio y sonrisas en el patio de butacas.