Niebla y pasión en los Lagos

Las inmediaciones de la meta se llenaron de aficionados desde primera hora de la mañana. /  FOTOS DE DAMIÁN ARRIENZA
Las inmediaciones de la meta se llenaron de aficionados desde primera hora de la mañana. / FOTOS DE DAMIÁN ARRIENZA

Miles de aficionados las cunetas durante toda la ascensión para animar a los corredores en otra jornada de ciclismo épico en Asturias

VÍCTOR M. ROBLEDO LAGOS DE COVADONGA.

Hay imágenes que dan identidad al ciclismo: el barro sobre los adoquines de Roubaix, la Casse Déserte en el Izoard, la nieve en el Stelvio. La de la ascensión a los Lagos de Covadonga se ha convertido por méritos en parte del alma de la Vuelta. La gran ronda española lleva años incluyendo el gran coloso asturianos en sus recorridos en ediciones alternas. Se trata de mantener vivo su mito sin sobreexplotarlo. El ambiente de ayer, con cielos grises, niebla y miles de espectadores en las cunetas, recordó enormemente al de 2016, cuando Nairo Quintana allanó su camino hacia la victoria final con una auténtica exhibición en el tramo final. Fue la mejor despedida posible hasta la próxima visita del pelotón a Asturias.

La resaca no impidió que muchos aficionados se atrevieran a hacer doblete tras haber estado en Les Praeres la tarde anterior. Fue el caso de Tania, Lucía, Pedro, Dani y Hugo, naturales de Piloña, que dejaron su coche en La Huesera y subieron caminando hasta la meta para ver de cerca el desenlace de la meta. «Ya habíamos venido otros años y nos gusta hacerlo así. Después de ir a Les Praeres también queríamos estar aquí», apuntaron.

Las banderas dieron colorido al entorno de la meta. Allí, en pocos metros, coincidieron aficionados asturianos, cántabros, gallegos, castellanoleoneses y madrileños. Pero sorprendentemente fue la de Colombia la que más se hizo notar. Ramón Eduardo García y Luz Amilbia se desplazaron desde Castellón, donde residen, para animar a sus compatriotas. Recordaban la victoria de Nairo Quintana en los Lagos en 2016, aunque ayer pronosticaban la victoria del también colombiano 'Supermán' López. «Hemos ido a etapas del Tour, pero nunca habíamos estado en Asturias y teníamos ganas de conocerlo. Hemos organizado nuestras vacaciones en función de la fecha de la etapa», apuntó la pareja, que pudo disfrutar también de la visita real la tarde anterior.

Como siempre, fueron cientos los cicloturistas que optaron por su subir en bicicleta antes de tomar posiciones para seguir el desenlace de la etapa. El checo Milos Smilna acaparó fotos y aplausos al hacer la ascensión con una bicicleta de madera en la que iba acompañado por su perra. Smilna ya estuvo el viernes en Candás para despedir a los corredores antes de que tomaran la salida hacia La Camperona, aunque no se desplazó hasta Les Praeres por un pequeño error: confundió el orden de las etapas y acudió a los Lagos pensando que se encontraría allí con el pelotón. Cuando vio a la Familia Real. Hasta el Rey Felipe le felicitó por su original bicicleta.

Quienes no se equivocaron fueron nueve delos componentes del club Bikestrada, de Pontevedra, que pasaron un fin de semana en Asturias siguiendo a la Vuelta. Los Lagos no les eran desconocidos, ya que habían participado anteriormente en la marcha cicloturista. En una de las últimas ediciones incluso se llevaron un reconocimiento por el club con mayor número de participantes. «Nos encanta la subida y nos encanta Asturias. No tardaremos en volver», aseguraron con las bicicletas aún embarradas.

Los componentes de Bikestrada conocieron en la meta a Clara y María, las azafatas de promoción turística del Principado. Llevan varias ediciones acompañando a la carrera durante su paso por Asturias y esperan continuar haciéndolo en el futuro. En enero, cuando se anuncie el recorrido de la edición 2019, se desvelará si el gran pelotón vuelve a Asturias el próximo verano.

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