Jornada 38

Sólo el fin del martirio alivia al Real Madrid

Los futbolistas del Betis celebran el gol del Betis. / Pierre-Philippe Marcou (Afp)

La gran actuación de Keylor Navas, ovacionado por la grada en su despedida, no evita la derrota ante el Betis de un equipo que clausura con bochorno un ciclo irrepetible sin que Bale pudiese decir adiós sobre el césped

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Con su quinta derrota como local en una Liga para el olvido y la primera en el Santiago Bernabéu desde la vuelta de Zinedine Zidane cerró el Real Madrid un curso infame. Ganó el Betis con el primer gol de Loren Morón en dos meses y el segundo de Jesé como verdiblanco para amargar la despedida de una generación que hizo historia y que saltará por los aires en verano, ansiado refugio de un conjunto que sólo respira con el fin del martirio a que quedó abocado en este último tramo de una campaña que se lleva por delante a figuras caídas en desgracia como Bale, a quien Zidane ni siquiera dejó decir adiós sobre el césped, y otras que tienen el agradecimiento eterno de la grada como Keylor Navas, cuya soberbia actuación no sirvió para evitar el enésimo despropósito de los blancos. Éste, ante un Betis que por primera vez asaltó el Camp Nou y el Bernabéu en la misma Liga.

En un encuentro planteado como tributo a los héroes de un lustro dorado en Europa que derivó en escarnio, Zidane recurrió de inicio a buena parte de los baluartes del glorioso ciclo ahora clausurado, pero mandó más mensajes por si alguno aún no los ha asumido. Alistó a Keylor Navas para que tuviese los honores dignos de su proteica aportación durante las cinco últimas temporadas, en las que contribuyó a la conquista de doce títulos, incluidas tres 'orejonas'. Pero volvió a castigar a Bale, condenado también a hacer las maletas tras seis campañas plagadas de altibajos, 102 goles y catorce entorchados entre los que sobresalen cuatro cetros continentales y tres finales en las que fue protagonista. El costarricense siempre ha contado con su respaldo y el de la hinchada pese a que los intereses del club hayan convertido a Courtois en el vencedor de la pugna; al galés hace tiempo que le crucificó, como el Bernabéu. Tampoco formó en el once Kroos, cuya continuidad parece cada vez más lejos. Sí entraron en cambio Valverde y Brahim, los dos grandes triunfadores del 'casting' del marsellés, que tuvo un gesto con Marcos Llorente al situarle como eje de la medular.

Fue sin embargo Vinicius el que provocó los primeros murmullos encimando a Pau López en una acción en la que el cancerbero tuvo fortuna de no servirle en bandeja un tanto que permitiese al brasileño resarcirse de su exclusión para la Copa América. Presionaba con intensidad el Betis, lo que dificultaba la circulación del Real Madrid, encomendado al desborde del ex del Flamengo. El afán de los blancos por la guerra relámpago contrastaba con el juego mucho más pausado de los verdiblancos, que generaban peligro sin pisar el acelerador ante una zaga contemplativa.

0 Real Madrid

Keylor Navas, Carvajal, Varane, Nacho, Marcelo, Valverde (Isco, min. 69), Llorente, Modric, Brahim (Asensio, min. 60), Vinicius y Benzema (Lucas Vázquez, min. 76).

2 Betis

Pau López, Francis, Mandi, Feddal, Bartra, Junior, Guardado, William Carvalho (Sidnei, min. 91), Kaptoum (Jesé, min. 68), Lo Celso y Loren (Tello, min. 74).

Goles:
0-1: min. 61, Loren. 0-2: min. 75, Jesé.
Árbitro:
Undiano Mallenco (colegio navarro). Amonestó a Kaptoum, Marcos Llorente, Valverde, Carvajal e Isco.
Incidencias:
Partido correspondiente a la 38ª jornada de Liga, disputado en el Santiago Bernabéu ante 56.900 espectadores.

Lo Celso orquestaba con finura, sacando de posición a Nacho, lo que abría una profunda grieta en la retaguardia local. Mandaba el cuadro de Quique Setién, al que sólo le faltaba precisión en el último pase. Precipitado, el Madrid no lograba tomarle el pulso el partido. Era un día para que los veteranos se reivindicasen pero, salvo alguna 'delicatessen' como una ruleta de Marcelo, la vibración de la grada la provocaban Vinicius y Brahim con su descaro.

Sólo Keylor se libra del oprobio

Mejoraron los blancos cuando Modric se conectó al duelo. El croata aportaba la calma que le faltaba a sus compañeros, mientras Marcelo se asomaba a portería con el veneno de sus mejores días. Encomiable la entrega del balcánico. Al Betis le costaba engarzar ya los ataques, aunque Bartra exigió una gran estirada de Keylor Navas con un disparo lejano. Pero fue Benzema el que tuvo la mejor oportunidad de la primera parte en un fallido despeje de Francis tras una incursión de Varane digna del mejor lateral derecho que facultó un remate del '9' a la cepa del poste. Respondería a renglón seguido Lo Celso con una vaselina que permitió lucirse de nuevo a Keylor Navas. Puro milagro del tico, que tiene reservado un lugar en el panteón madridista.

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Subieron líneas los blancos tras el entreacto, con Benzema más participativo en las descargas y Vinicius chisposo. El brasileño sentó a Mandi pisando el balón con maestría pero Pau López repelió el remate a bocajarro. Sigue caracoleando como los ángeles pero el gol se le resiste. Relevó Zidane a Brahim por Asensio, con el malagueño despedido entre aplausos. No estuvo tan incisivo como otros días, pero huele a crack.

Y entonces llegó el gol del Betis. Filtró una bola Lo Celso que pilló a contrapié a la defensa blanca. La recogió Guardado, que se la sirvió a Loren para que remachara. Sexta diana en el curso liguero del ariete, que no marcaba desde el partido ante el Barça de la vigesimoctava jornada. Tuvo poco después Lo Celso el segundo, pero volvió a negárselo Keylor Navas, pesadilla del argentino, con otro palmeo providencial.

Acudió Zidane a Isco mientras Setién recurría a Jesé, aplaudido en la vuelta a la que fue su casa. Y fue el cántabro el que se llevó el gato al agua con la diana del delantero criado en La Fábrica, que no celebró por respeto al club que un día llegó a tenerle por un futuro estandarte y que consumó su duodécima derrota liguera y la decimoctava en un curso horripilante en el que el Bernabéu bajó el telón con pitada generalizada de la que sólo se salvó Keylor Navas, ovacionado en su adiós.