GP de Francia

Lorenzo llega a Le Mans bajo presión por sus pobres resultados

Jorge Lorenzo, piloto de Repsol Honda. /Las Provincias
Jorge Lorenzo, piloto de Repsol Honda. / Las Provincias

También KTM pone la lupa sobre Zarco tras cuatro carreras en 2019 en las que tampoco ha cumplido con las expectativas

BORJA GONZÁLEZ Le Mans

Jorge Lorenzo, decimocuarto de la general de MotoGP tras cuatro grandes premios; decimotercero en Catar, decimosegundo en Argentina, retirado por un problema técnico en Austin (cuando peleaba por terminar en el 'top 10', aunque por entonces a 18 segundos del líder de la carrera, Valentino Rossi) y decimosegundo en Jerez. Johann Zarco, decimoctavo de la clasificación; decimoquinto en Catar, mismo resultado en Argentina (con el novato Miguel Oliveira, también con KTM, undécimo), decimotercero en Estados Unidos y decimocuarto en Jerez. Dos pilotos con trayectorias distintas, mucho más brillante la del español, en proyectos diferentes, Lorenzo con la moto líder de MotoGP y Zarco con una máquina aún en plena evolución, pero que encaran la quinta prueba del calendario bajo la presión que desde sus fábricas les está llegando.

«Me es indiferente, como se pudo comprobar en mi pasado», responde Lorenzo a la noticia sobre la intención de Honda de bajarle de su actual moto si la dinámica se mantiene de aquí a final de año. Un extremo desmentido por el piloto, aunque su respuesta a la pregunta de cómo puede afectarle esta situación lleve implícito un reconocimiento de un hecho que se mueve por el 'paddock' con bastante velocidad. «He vivido situaciones diría que bastante peores y, cuando me he subido en la moto y he apretado el botón modo carreras, he rendido igual que sin presión. No creo que dependa eso a estas alturas de lo que vaya a pasar en la pista», quiso zanjar con la mochila de lo vivido en Ducati, con una situación a la que terminó dando la vuelta, lo que dejó a la marca italiana en evidencia después de haber decidido no renovarle el contrato justo antes de que empezase a ganar con la moto roja.

«Sabemos cómo es Jorge, que es un piloto muy rápido pero que necesita su tiempo de adaptación, y esta es una moto ganadora», apuntó Marc Márquez 'incomodado' por una cuestión a la que quiso restar credibilidad. «Al final se verá, y llegará aquí (Le Mans) o Mugello y lo hará bien y entonces todo el mundo callado. Está claro que uno de los puntos fuertes de Jorge, y a veces débil, pero creo que es uno de sus puntos fuertes, es su ego, el estar convencido de sí mismo y no pensar en lo que dice la gente, y verse capaz. Es lo que tiene, siempre se ve capaz y su frase de 'no soy un gran piloto, soy un gran campeón' es lo que dice un piloto que tiene mucho ego y en estas situaciones difíciles seguramente ese ego será el que le haga salir», aventuró Márquez. Una situación complicada que primero tuvo como eximente los problemas físicos que arrastró desde el inicio del año, pero que en Jerez, circuito apuntado como posible punto de inflexión por el propio Lorenzo, dejó una sensación extraña.

«La Honda nunca va a ser una moto natural para mí. Va a ser como siempre, una moto que se tiene que pilotar frenando muy tarde, cruzándola de atrás, inclinando pronto y 'angulando'. Nunca va a ser una moto natural para mí, al igual que no lo fue la Ducati. Así necesitas más tiempo para adaptarte. Lo mismo le puede estar sucediendo a Zarco, por ejemplo, porque cuando subió a la Yamaha se llegó a escapar en la primera carrera y con la KTM está de los últimos. Esa es la diferencia entre una moto natural y una moto antinatural en el MotoGP hoy en día, tal y como está la categoría de igualada», explicó Lorenzo.

Precisamente, Zarco llega en una situación similar a Le Mans, rebasado en el protagonismo (francés) por el debutante Fabio Quartararo, la sensación en Jerez, y después de que el propietario de KTM calificase como «decepcionante» su inicio de aventura en la marca austríaca, que le había contratado para ser la bandera del proyecto. «Entiendo esa presión», aceptó el galo, al que en Jerez captaron las cámaras de Canal+ Francia calificando su moto como una «puta mierda». «Es difícil, pero tengo que aceptar que mi rendimiento no es el esperado y que tengo que controlar más mis sentimientos. Espero que ya este fin de semana se note un cambio», aclaró un piloto que tiene que convivir en estos momentos con la presión con la que se presupone que tienen que lidiar los 'top' de la categoría reina.

La lluvia amenaza la igualdad en Francia

En 2018 Márquez sacó una victoria de oro de Le Mans, un circuito sobre el papel poco propicio para su moto, en un día en el que falló Dovizioso, que salió con un cero de Francia por una caída. «La previsión siempre es cambiante, frío, no frío, lluvia, frío por la mañana, más calor por la tarde, pero saltamos con el objetivo de ganar el domingo», reconoció este jueves el líder de MotoGP. «Pero habrá que ver qué hace un Fabio (Quartararo) muy inspirado, Dovizioso, Rins, o Rossi, al que no descarto porque aquí siempre ha sido rápido», recordó el catalán. Y es que se considera que el trazado francés puede encajar a la Suzuki, la moto del segundo de la general, en un lugar tradicionalmente favorable para Yamaha. «Es un circuito que me trae muy buenos recuerdos, no sólo porque gané con la Yamaha en 2017, sino porque también lo he hecho en otras categorías», apuntó por su parte Maverick Viñales, tercero en Jerez y que busca usar ese buen resultado como lanzadera para estar siempre en los puestos delanteros.

«Llego con más confianza y más motivado, pero no sólo yo. También recuperó confianza el equipo. Hicimos una buena salida, buenas primeras vueltas, entendimos cómo poner más 'grip' en las gomas en la primera parte de la carrera y creo que funcionó muy bien», apuntó Viñales. El español llega a la quinta prueba del calendario (en otro típico fin de semana francés de tiempo muy inestable con posibilidades de lluvia) a 40 puntos en la general, lejos de esa pelea igualada entre los cuatro primeros, con Márquez, Rins, Dovizioso y Rossi separados sólo por nueve puntos.