El sector del automóvil en España pide cautela ante el escándalo de Volkswagen

Logo de Volkswagen en el estand de la Feria del Automóvil en Fráncfort./
Logo de Volkswagen en el estand de la Feria del Automóvil en Fráncfort.

Los trabajadores de la marca alemana piden una aclaración "amplia y completa" lo antes posible

AGENCIASmadrid

Las filiales en España de las diferentes marcas de automóviles han pedido "cautela" y están "expectantes" por cómo se desarrolla el escándalo que afecta a Volkswagen en Estados Unidos, donde ha reconocido que manipuló el software de los motores diésel de 465.000 vehículos para modificar los datos de emisiones. El número de vehículos Volkswagen con este tipo de motor -EA 189- asciende a 11 millones en todo el mundo, según reconoció ayer la marca en un comunicado.

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La mayoría de los portavoces de las marcas y del sector han preferido no pronunciarse sobre el fondo de la cuestión, aunque coinciden en pedir cautela para que no se haga un mayor daño al sector del automóvil. Desde Volkswagen España se guarda un hermetismo absoluto y remiten a las decisiones que el grupo tome desde la sede alemana de Wolfsburgo.

Los sindicatos, «escandalizados»

Los representantes sindicales del grupo Volkswagen se han mostrado "escandalizados" y han exigido una aclaración "amplia y completa" de los hechos "lo antes posible". Así lo indica el presidente del comité europeo y mundial del grupo Volkswagen, Bernd Osterloh, en una carta remitida a los trabajadores, entre ellos a los alrededor de 4.700 que integran la plantilla de la planta automovilística que esta firma tiene en Landaben (Navarra).

Osterloh asegura que, en las reuniones de esta semana del Consejo de Administración, harán "todo lo posible" para que se dé "una rápida aclaración". "Y veamos consecuencias personales", agrega para afirmar que "esto no recaerá sobre ningún trabajador". "No vamos a aceptar que las manipulaciones dañen la reputación de los empleados de VW como excelentes fabricantes de coches. Aquí ha surgido un daño de imagen para nuestra empresa, que sólo puede compensarse con una aclaración sin condiciones y una franqueza sin miramientos", asevera.

En cuanto a las inversiones anunciadas por el Grupo en España de 4.200 millones de euros (de los que 3.300 se destinarán a la planta de SEAT en Martorell), las fuentes han asegurado que no tienen nada que ver con el escándalo en Estados Unidos.

Inversión en España

El pasado 8 de septiembre, el presidente de Seat, Jürgen Stackmann, y el vicepresidente mundial de compras del Grupo Volkswagen, Francisco Javier García Sanz, comunicaron al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, los pormenores de la inversión de 3.300 millones de euros destinados a la compañía española en una visita a Martorell. Entretanto, el resto de marcas afirma estar a la espera de conocer exactamente cómo Volkswagen ha podido modificar el software de los vehículos Golf, Jetta, Passat y Beetle de Volkswagen y Audi A3 (la marca de los cuatro aros perteneciente al Grupo Volkswagen) entre 2009 y 2015. "Hay que esperar un tiempo porque las reacciones de los mercados, las bolsas y la opinión pública a corto plazo son un calentón", según las fuentes.

Para los portavoces de las marcas se trata de opiniones y acciones "emocionales", que, en algunos casos, están "fuera de toda lógica", por tanto, han reiterado que hay que esperar a ver cómo evoluciona la situación. A la espera de que se conozca cómo Volkswagen ha podido manipular el software, la marca ha dejado de vender en Estados Unidos sus vehículos, tanto nuevos como usados, equipados con el motor diésel 2.0 TDI de cuatro cilindros implicado en el caso.

Volkswagen se enfrenta a una posible multa por fraude a la administración estadounidense de 37.500 dólares por vehículo, por lo que en total la sanción podría ascender a 18.000 millones de dólares (unos 16.000 millones de euros), una cantidad que podría ser reducida con un acuerdo extrajudicial, como ya ha ocurrido en otros casos recientes.

Los precedentes de Toyoya y GM

La situación de Volkswagen es similar a la que encararon con anterioridad otros dos gigantes del mundo del automóvil, Toyota y General Motors (GM), quienes también reconocieron haber ocultado defectos y engañado a las autoridades y al consumidor estadounidenses. En febrero 2010, el presidente y consejero delegado de Toyota, Akio Toyoda, y el presidente de Toyota en Norteamérica, Yoshimi Inaba, comparecieron ante el Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes para responder por los defectos de aceleración involuntaria de sus automóviles.

Los defectos, una alfombrilla mal diseñada y un sistema de control de velocidad defectuoso, causaban aceleraciones involuntarias en los vehículos de Toyota, pero la compañía japonesa negó y ocultó el problema durante años hasta que se vio obligada a reconocer que los defectos causaron 89 fallecidos. La compañía también se vio forzada a revisar millones de vehículos en todo el mundo.

Cuatro años después, directivos de General Motors tuvieron que encarar la ira de los congresistas por el sistema de ignición defectuoso que la compañía instaló, a sabiendas, en 2,6 millones de vehículos y que causó al menos 124 muertos en las carreteras estadounidenses. El defecto, que se podía haber solucionado si GM hubiese invertido un dólar extra en cada vehículo, provocaba el apagado involuntario e inesperado del motor, lo que cancelaba los sistemas de airbag por lo que, en caso de impacto, los ocupantes no contaban con este sistema de seguridad. La consejera delegada de GM, Mary Barra, así como los principales ejecutivos del fabricante comparecieron en varias ocasiones ante comités del Congreso para responder a las preguntas y enfrentarse a las duras críticas de los legisladores.