Las 'kellys' asturianas reclaman un sello de calidad para regular a los hoteles

Pilar Cazorla y Laureana García, en el Muro de San Lorenzo, en Gijón. / TAREK HALABI
Pilar Cazorla y Laureana García, en el Muro de San Lorenzo, en Gijón. / TAREK HALABI

Mantienen contactos con la Corporación gijonesa con el objetivo de llevar esta propuesta para premiar las buenas prácticas ante el Pleno

P. LAMADRID GIJÓN.

Un sello de calidad que distinga a los hoteles que cumplen correctamente con la normativa laboral y cuidan a sus trabajadores. Esta es la propuesta que las 'kellys' asturianas (como se conoce a las camareras de piso que limpian en los hoteles) quieren que se debata en el Pleno del Ayuntamiento de Gijón. La portavoz del colectivo en Asturias, Pilar Cazorla, ya ha mantenido los primeros contactos con los grupos políticos de la Corporación y tiene previsto reunirse con sus representantes tras las fiestas navideñas.

«Queremos pedirles que aprueben la implantación de un sello de calidad para que los clientes de los hoteles de la ciudad sepan en qué condiciones se encuentran quienes trabajan en ellos», explica Cazorla. Los ayuntamientos de Madrid y Barcelona ya han dado luz verde a esta distinción, apunta. «Queremos que Inspección de Trabajo nos ayude en este asunto, pero también pedimos estar involucradas porque somos las que mejor conocemos cómo funcionan las cosas en cada hotel», asegura. Para este colectivo de trabajadores (una amplia mayoría son mujeres), «es muy importante contar con un sello de este tipo porque el 70% de los hoteles españoles tiene el servicio de limpieza externalizado», lo que desemboca en numerosos incumplimientos de la normativa pertinente que sufren las camareras de piso.

Precisamente, Cazorla fue la primera 'kelly' que consiguió una sentencia a su favor, del juzgado de lo Social número 1 de Gijón, tras denunciar las lamentables condiciones laborales que afrontaba en un hotel de la ciudad donde trabajaba mediante una empresa externa. Como consecuencia de los enormes esfuerzos realizados, tiene su mano derecha completamente paralizada. A raíz de su victoria en los tribunales en 2016, que reconocía que el convenio que le correspondía era el de hostelería y no el de limpieza, entre varios aspectos más, otras camareras de piso que estaban en una situación similar decidieron seguir sus pasos. De hecho, una compañera con la que compartía labores en dicho alojamiento también ha obtenido el respaldo de un juez. Alba García, de 24 años, demandó a la empresa Externa Team en 2017 por incumplir las normas en materia laboral por las que debía regirse su trabajo. En los contratos por horas o semanas firmados por esta camarera de piso figuraba que su jornada estaba comprendida entre las 9 y las 15 horas. «Nunca se cumplía y trabajaba ocho horas como mínimo, hasta doce algunos días», explica Laureana García.

La empresa establecía un tiempo de entre 15 y 20 minutos para limpiar y ordenar cada habitación de salida -la que abandonan los clientes-, pero «en la práctica no baja de 30 ó 40». Además, no pudo disfrutar de las vacaciones de 2016 y 2017 y tampoco las cobró. «La gobernanta me dijo que no tenía derecho a ellas», indica. Un extremo con el que no estuvo de acuerdo el juzgado de lo Social número 2 de Gijón, que también dio la razón a la trabajadora en lo referente a los días de descanso: solo tenía uno a la semana cuando le correspondían dos. Asimismo, explica la demandante, era frecuente que la gobernanta la llamase en sus jornadas libres para que fuera a trabajar.

Reforma del Estatuto

«Se juega con el miedo y, aunque lo estés pasando fatal, piensas en que es tu única fuente de ingresos y sigues», señala García. Con este sentencia, ya son seis las registradas en Asturias favorables para las 'kellys'. Este colectivo de trabajadoras está ahora pendiente de que el Congreso de los Diputados comience los trabajos necesarios para modificar el artículo 42.1 del Estatuto de los Trabajadores, con el objetivo de que se igualen las condiciones de las empleadas de las empresas externas y las de aquellas que están en plantilla.

La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, prometió a las camareras de piso que esta modificación se acometería en septiembre, pero aún no se ha producido. Por su parte, estas trabajadoras hicieron llegar a los diputados la 'Ley kelly', un manifiesto que recoge una serie de reclamaciones encaminadas a mejorar sus condiciones laborales. Las camareras de piso reclaman prohibir que la limpieza de los hoteles se externalice, actividad que aumenta la precariedad laboral y reduce su sueldo un 40%. Además, piden adelantar a los 60 años su edad de jubilación.