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Morcín, templo de casadielles

Marigel García inicia el proceso para preparar la mejor casadiella del mundo, trono que ostenta desde La Foz, donde reside./ J. M. PARDO
Marigel García inicia el proceso para preparar la mejor casadiella del mundo, trono que ostenta desde La Foz, donde reside. / J. M. PARDO

Marigel García muestra el proceso para lograr el mejor dulce típico de todo el mundo, premio entregado en La Foz. El secreto, la buena nuez

Alejandro Fuente
ALEJANDRO FUENTEMieres

Se elige en el concejo el mejor queso Afuega’l Pitu del mundo, se hace la mayor tosta del planeta, se besan grandes nabos –aquí no se atreven a decir que son los ‘más’– y también se preparan las mejores casadielles de todo el globo. En Morcín, destacaba el presidente de la Hermandad de la Probe, Pepe Sariego, se va siempre «a lo grande».

Este mes de enero ha sido especialmente intenso en la población con las fiestas de San Antón y el desarrollo de las muchas actividades preparadas por la Hermandad. Y uno de los momentos mas intensos fue el concurso para elevar casadielles a lo más alto. Hubo varias categorías, como la profesional y la de las escuelas de hostelería, premios que recayeron en Sonia Zapico de Turón y en César García de Moreda, respectivamente. Pero el trono de este típico dulce lo ostenta la presidenta de la asociación de mujeres del concejo. Marigel García guarda el secreto para su elaboración, aunque abre las puertas de la cocina a EL COMERCIO para mostrar los pasos con los que se logra el mejor sabor.

Lo primero de todo, explica, son los ingredientes. En este producto hay que diferenciar dos partes, la pasta exterior y el relleno. «Lleva, lo principal. Harina, sal y un poco de levadura». Ella, continúa, echa un poco de vino blanco y aceite. Para lo de dentro, es «esencial» contar con una buena nuez fresca. «Lo mejor es que sea asturiana, ya que se logra un sabor y una consistencia mejores». En esto no hay duda, todos los campeones utilizan el fruto seco autóctono, ya sea de productores conocidos de la zona o de fincas propias. «La verdad, es que cuesta un poco encontrarlas, pero merece la pena porque tienen más grasa y están mucho más sabrosas que las que traen de fuera». Pero Marigel tiene en la recámara otros ingredientes con los que les da parte de su toque personal. A saber, «un poco de azúcar y anís», dice.

La ganadora ‘casera’, con otras compañeras de la asociación So la Malena, se pone manos a la obra, amasando la parte exterior y picando la nuez antes de dar forma a los sabrosos canutillos. «Y ahora a la freidora, con un buen aceite», apunta. ¿El secreto? Se vuelve a insistir, pero ella no suelta prenda. «Mucho cariño», responde.

¿De dónde viene su receta? De su madre Isolina, cuenta, que era de Riosa pero se casó en Morcín. «Sí, engordan, pero eso también depende de cómo se coman», ríe.

Proceso de elaboración de les casadielles. / J. M. PARDO.

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