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La pirámide nutricional pasa a ser redonda

Plato de Harvard, modelo para una dieta sana y equilibrada/
Plato de Harvard, modelo para una dieta sana y equilibrada

El 'Plato de Harvard' sobre cómo debe ser una dieta sana y equilibrada gana adeptos

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

El 'Plato de Harvard' o 'Plato para Comer Saludable' no es un estudio nuevo, pero sí lo son los que empiezan a tomarlo como referente cuando de lograr una dieta sana y equilibrada se trata. Los profesionales de la Escuela de Salud Pública de Harvard y los editores de Publicaciones de Salud de la misma universidad creen que la pirámide alimentaria que ha guiado el patrón nutricional occidental durante décadas no es del todo correcta.

Cada vez son más las críticas que recibe el modelo anterior. La más repetida apunta a que una misma pirámide no debería representar a todos los grupos de edad, pues las necesidades de un niño de cinco años y las de su abuelo no son las mismas. También es relevante destacar las voces de quienes defienden que no hay una sola alimentación saludable y que, por tanto, en las recomendaciones deberían tenerse en cuenta aspectos como el contexto local, las costumbres de la zona y la disponibilidad de los mercados cercanos.

Pirámide moderna de la alimentación saludable, modelo actual vigente
Pirámide moderna de la alimentación saludable, modelo actual vigente

Los comentarios negativos se incrementaron hace unos meses cuando la Real Academia Nacional de Medicina cambió la pirámide nutricional para adecuarla a los nuevos tiempos, algo que no se hacía desde la llegada del presente siglo. Añadieron un nuevo escalón en el que se recordaba, por ejemplo, que de nada sirve llevar una dieta sana si se tiene una vida demasiado sedentaria. Pero también se tuvieron por primera vez en cuenta los suplementos nutricionales, y eso despertó muchas opiniones discordantes.

El 'Plato de Harvard', paso a paso

Los profesionales de Harvard cambian la forma del objeto, que deja de ser una pirámide para ser un plato (de ahí el nombre) y presta más atención a las calidades de los productos en cuestión. Por ejemplo, se centra más en el tipo de carbohidratos que en su cantidad. Los hacedores tratan de hacer un símil real y fácil de entender de que cualquier comida debe constar de una serie de elementos básicos que la hagan sana y equilibrada. El espacio del 'Plato de Harvard' o 'Plato para Comer Saludable' se reparte así:

- Las frutas y verduras ocupan la mitad del espacio: tienen más importancia que en la pirámide nutricional, cuya base estaba reservada a los hidratos de carbono. El 50% del plato se llena de color con frutas y verduras. Cuanta más variedad, mejor. Las patatas no sirven, y menos si son fritas, y los zumos no cuentan como fruta al 100%.

- Los granos integrales ocupan un 25% del plato: la pirámide no diferenciaba entre refinados e integrales. Aquí sí, teniendo en cuenta la cebada, el pan de trigo integral, la pasta de granos integrales y la quinoa, por citar algunos.

- Las proteínas completan el plato: pueden ser de origen animal (pescado y pollo, sobre todo, y carnes rojas no procesadas y con moderación) y vegetal (legumbres y nueces).

Más allá del plato, la mesa idónea de consumo se completa con añadidos que hay que tener muy en cuenta:

- Aceites vegetales de calidad: en la pirámide, se situaban casi en la cúspide, al mismo nivel que las grasas, por lo que había que usarlos lo menos posible, pero hay que tener en cuenta que no todos los aceites son iguales. Los aceites vegetales de calidad, el de oliva, por ejemplo, se pueden usar sin problemas. El 'plato' lo tiene en cuenta.

- Para beber, agua: cuanto más lejos estén las bebidas azucaradas, mejor. La leche y sus derivados se pueden tomar, claro, pero lo ideal es no pasar de las dos porciones al día. El té y el café también se aceptan, pero si son sin azúcar.

- Ejercicio: es fundamental practicarlo. La cantidad y su calidad varía en función de la persona. Los profesionales recuerdan que debemos mantenernos activos.