«Una fiesta como en la Puerta del Sol»

Asistentes a la celebración en la plaza Mayor./
Asistentes a la celebración en la plaza Mayor.

Más de dos mil personas abarrotaron la plaza Mayor para recibir a 2019 | Tras las doce campanadas, la celebración se desató con cuatro horas de animación musical gratuita en una velada en la que primó la seguridad

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

El primer mensaje que Gijón le trasladó a 2019 fue que en esta ciudad frío y fiesta nunca son incompatibles. Para demostrarlo, más de dos mil personas entre gijoneses y visitantes abarrotaron la plaza del Ayuntamiento para disfrutar del último aliento del 2018 y presenciar el desembarco del nuevo año doce uvas mediante, «como en la Puerta del Sol». El día había sido frío y en el momento de la medianoche más especial del año, la sensación térmica rondaba los cero grados. Sin embargo, nunca el frío pareció tan secundario. El papel protagonista de la noche estaba destinado para el reloj de la Casa Consistorial, encargado de dictar los doce primeros compases del año entrante. Una cuenta hacia adelante que para muchos de los que se afanaban en tragar las uvas cobraba sentido como cuenta atrás. Esa que a la duodécima campanada hizo estallar el júbilo y daba por comenzada la fiesta.

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Con la plaza Mayor como centro neurálgico y las copas de champán transmitiendo las primeras peticiones a 2019, un ejército de gijoneses y visitantes ataviados con todo tipo de complementos festivos dieron continuidad a las celebraciones, lideradas por el DJ Daniel Vieites. «Es un acierto que haya música. Crea un ambiente fantástico», se oía entre el público. El Ayuntamiento, en colaboración con tres bares de la zona, organizó también unas barras para dispensar bebidas a todo aquel que lo demandase. «La organización es de diez. Lleva años siendo así», indicaba Nicolás Olaya, quien acudió a presenciar las campanadas junto a su grupo de amigos.

«No es la plaza de la Puerta del Sol, pero nos lo pasamos muy bien», reconocía. Como él, la gran mayoría de los asistentes se declaraban muy satisfechos con el formato de una fiesta que ha ido creciendo año tras año. Hubo más celebraciones en Gijón, como la de Metropoli Winter en El Bibio y la del recinto ferial Luis Adaro, que se llenaron de gente, música y luces para despedir a 2018.

Una noche tranquila

En cuanto a seguridad, la noche se desarrolló sin que ocurriese ningún incidente reseñable. Un amplio dispositivo de Policía se encargó de velar porque nadie se saliese del guión y protagonizase un acto violento que pusiese en riesgo la primera noche de 2019. Los agentes tan solo se vieron obligados a intervenir para detener a un joven que había agredido a otras dos personas en la calle Artillerías, en el barrio de Cimavilla, hacia donde, tras finalizar la fiesta de la plaza Mayor, se desplazó un buen número de gijoneses. Tampoco en el resto de fiestas privadas que había organizadas para la noche del 31 se precisó de intervención policial.

Gijón dio la bienvenida al nuevo año, como no podía ser de otra manera, con ritmo de fiesta.