Playas, hoteles y terrazas para disfrutar de la noche de los Fuegos

Playas, hoteles y terrazas para disfrutar de la noche de los Fuegos

San Lorenzo y Poniente vuelven a ser los lugares preferidos por vecinos y turistas para ver el espectáculo

GUILLERMO MAESEGIJÓN.

Es difícil encontrar algún restaurante con una mesa libre para cenar mañana en la ciudad así como algún turista o gijonés sin plan para la noche de los Fuegos. El espectáculo pirotécnico volverá a congregar a multitud de personas en los diferentes puntos de la ciudad desde donde se podrá ver el la magia sobre el cielo. No son pocos. La bahía de San Lorenzo y de Poniente volverán a ser los sitios de más afluencia de gente. Para José Argüería y Vivianes Sousa, gijonés y brasileña, «el mejor sitio para verlos es Poniente». Aunque ella se ha perdido los dos últimos años -él asegura que han sido los mejores-, el matrimonio mantendrá la tradición de tomar un carajillo en Cimavilla antes de la medianoche. Esta vez no habrá concierto en Poniente pero sus terrazas seguirán siendo las más buscadas de la ciudad. Como Jesús Rodríguez y Consuelo Merino, que «intentarán dar con una mesina cerca del Acuario para no perderse detalle».

La marea para esa hora clave será baja, así que el arenal de San Lorenzo volverá a estar abarrotado de espectadores, tanto en el Muro como sobre la propia arena. La pleamar será a las 17.18 horas y la bajamar a las 23.11. Vía libre.

Jesús Suárez, jubilado gijonés, que no tiene previsto ver los Fuegos. «Son siempre lo mismo, no quedo en casa pero tampoco los veré. Vistos unos, vistos todos», comentó este vecino cuyas intenciones pasan por cenar con la familia y pasear «si la marabunta lo permite». Los que sí irán a San Lorenzo son la familia Pimentel Gómez, que llegó a Asturias buscando un clima más agradable que el de su Sevilla natal. Mismo lugar pero distinto plan para Carmen Castaño que ejerce de anfitriona para sus amigos madrileños.

Nacido en Gijón, criado en Albacete y afincado en Madrid, Alfredo Carroquino vuelve a la villa de Jovellanos para enseñársela a su novia, Raquel Lorenzo. «Tengo muy buenos recuerdos de la noche de los Fuegos y tenía muchas ganas de volver para vivir la experiencia con ella», subrayaba.

«Somos diecisiete entre hijos, yernos y nueras y nietos», cuentan Pilar Castro y Jacinto Jiménez, asturiana y sevillano. Un viaje veraniego tradicional en el que corren con todos los gastos. Son tantos que prefieren desplazarse en microbús; su plan será cenar pronto y ver los Fuegos desde uno de los salones del hotel donde pernoctan, en el paseo marítimo. Todos con un objetivo común, disfrutar de una noche mágica.