Adiós a Thiago, el niño «que llenaba de alegría allí por donde pasaba»

El funeral del pequeño Thiago se celebró este jueves en la iglesia de San Esteban del Mar. / DAMIÁN ARIENZA.

Cientos de personas se reunieron en la iglesia de El Natahoyo para despedir a Thiago Leonel Guamán, fallecido al atragantarse con una uva

Olaya Suárez
OLAYA SUÁREZGijón

Profesores del colegio la Atalía, padres de los compañeros del pequeño, compatriotas de la madre, amigos y vecinos de El Natahoyo, en Gijón, despidieron hoy con una profunda tristeza a Thiago Leonel Guamán, el niño de tres años fallecido al atragantarse con una uva durante las campanadas de Nochevieja. «Estamos rotos de dolor, es una tragedia», acertaban a decir los compatriotas ecuatorianos de la madre que arroparon a la familia en un momento imposible de digerir.

El funeral tuvo lugar en la iglesia de San Esteban del Mar, en Gijón, y contó con la asistencia de más de doscientas personas unidas con el mismo propósito: «Despedirnos de un niño que llenaba de alegría allí por donde pasaba». El párroco José Alonso Rodriguez ofició el acto religioso en el que trasladó sus ánimos a la comunidad ecuatoriana y recordó que «España siempre ha sido un país de emigración que sabe lo que es vivir fuera». Durante la misa se entonó la canción 'Que canten los niños' y se pidió que cada asistente recordase un momento compartido con Thiago y sus familiares. En todos esos recuerdos el niño salía sonriendo.

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