El Plan de Movilidad de Gijón plantea carriles para autobuses y taxis en cinco ejes urbanos

El Plan de Movilidad de Gijón plantea carriles para autobuses y taxis en cinco ejes urbanosGráfico

Serían diez kilómetros en Gran Capitán, Brasil, avenida de Oviedo, Constitución, El Llano, Ezcurdia y Pablo Iglesias

IVÁN VILLAR GIJÓN.

Durante el proceso de elaboración del Plan de Movilidad fue una de las carencias de Gijón sobre las que más se hizo hincapié, pero que ni siquiera halló respuesta cuando el equipo redactor presentó sus propuestas de actuación. Sin embargo, tras su paso por los grupos de debate del Foro de la Movilidad -órgano en el que confluyen ochenta representantes de administraciones y entidades, desde taxistas, transportistas y comerciantes hasta colectivos vecinales, ciclistas y ecologistas- el documento ha incorporado entre las medidas a adoptar «a medio y largo plazo» la creación de carriles reservados al transporte público. En la actualidad, este tipo de vía se limita a un tramo de 450 metros en la avenida de la Constitución, desde El Corte Inglés hasta las hamburgueserías situadas junto a la gasolinera de Foro, y únicamente en sentido hacia el centro de la ciudad. La intención es implantarlo en cinco grandes ejes urbanos, cubriendo una distancia de 6,3 kilómetros, que supondría un recorrido de diez kilómetros si se tienen en cuenta las vías para las que esta medida se plantea en ambos sentidos de circulación.

El tramo más prolongado sería el eje de acceso a la ciudad por el sur que conforman las avenidas de Oviedo y Constitución. El Plan de Movilidad recoge la creación de plataformas reservadas para el transporte público en ambos sentidos, desde la glorieta de Roces -intersección con la avenida de Salvador Allende- hasta Puerta de la Villa. En total, un trazado de 2.563 metros que, teniendo en cuenta el doble sentido, supondría 5,1 kilómetros de carril a ambos lados de las avenidas. Por estas vías circulan autobuses de las líneas 6, 10, 14, 15, 18, 24 y 25 de EMTUSA, aunque también podrán beneficiarse de la medida los que presten servicios interurbanos.

En la avenida del Llano también se proponen carriles reservados en ambos sentidos en los 1.072 metros del tramo que va desde Gaspar García Laviana hasta la calle San José. Actualmente esta vía solo es utilizada por los autobuses de la línea 20, aunque en el futuro también pasaría por ella la lanzadera Plaza de Europa-Nuevo Roces prevista también en el Plan de Movilidad para las horas punta de tráfico.

El tercer eje para el que se plantean estos espacios exclusivos para la circulación del transporte público es el que conforman, en La Calzada, las calles Gran Capitán y Brasil. En este caso los nuevos carriles serían de un único sentido (hacia el este), como lo son ya ambas vías. En total sumarían un recorrido de 965 metros. Por Gran Capitán únicamente circula la línea 1 de la red urbana, a la que en Brasil se suman las líneas 4, 21 y 34.

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En la zona este se plantea un carril reservado de 774 metros de longitud en la calle Ezcurdia, en sentido oeste. Iría desde el inicio de la vía a la altura de la calle Óscar Muñiz (frente al Grupo Covadonga) hasta el cruce con la avenida de Castilla. Este tramo forma parte del itinerario que siguen en sentido oeste los autobuses de las líneas 1, 10 y 26.

Finalmente se hace mención a un importante eje en las circulaciones oeste-este, la avenida de Pablo Iglesias, donde los vehículos de transporte público podrían disponer de un espacio propio a lo largo de 987 metros. El plan especifica, no obstante, que esta plataforma reservada «debería diseñarse con la futura urbanización de la avenida», obra que lleva años pendiente de ejecución. Por esta calle circulan las líneas 1, 4, 15, 18 y 26 de EMTUSA.

Los nuevos carriles están pensados no solo para autobuses, sino también para los taxis, pues «una intensidad circulatoria baja facilitaría que el espacio reservado sea invadido por otros vehículos, tanto para circular como detenerse». El Plan de Movilidad detalla además las características que deben cumplir. Tendrán que discurrir por el carril exterior de la vía -el situado más a la derecha-, contar con una anchura de al menos 3,25 metros y estar separados del resto de tráficos mediante «barreras físicas». Este último punto plantea dos problemas que deben ser resueltos en el diseño definitivo de estas vías. El primero, el del adelantamiento, operación que, en cualquier caso, no estaría permitida. El segundo, el rebase de autobuses que estén estacionados en una parada, para lo cual deberá hacerse una reserva de anchura suficiente en estos puntos.

La continuidad de estos carriles se romperá en las intersecciones y en las glorietas, donde los vehículos que disfrutan de su exclusividad deberán incorporarse al tráfico general. Existe no obstante la opción, «a futuro», de proporcionar prioridad semafórica a los autobuses -otra de las medidas recogidas en el Plan de Movilidad-, de modo que a su paso se vayan encendiendo las luces verdes.

Como beneficios de esta medida se mencionan la mejora de la velocidad comercial de los autobuses urbanos y la reducción de tiempos de viaje, lo que se confía en que redunde en un incremento de la demanda y una mayor apuesta por el transporte público frente al vehículo privado.

En la priorización de programas, el plan da a la implantación de estos carriles una importancia «media», fijando su construcción a medio y largo plazo, esto es, para el periodo 2021-2024. Presupuesta en 15.000 euros la realización de los estudios de viabilidad, en 30.000 euros la redacción de los proyectos y en 751.000 la ejecución de las obras. En total, 796.000 euros.

 

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