Los serenos acompañan a trece mujeres cada noche por la sensación de inseguridad

Los serenos acompañan a trece mujeres cada noche por la sensación de inseguridad
Un sereno tras realizar un servicio de acompañamiento. / Arnaldo García

La demanda de este servicio ha subido casi un 50% en un año por el impacto de casos como los de Diana Quer y 'la Manada'

MARCOS MORO GIJÓN.

Los serenos acompañan en este momento a trece mujeres cada noche por la sensación de inseguridad que ha generado entre la población femenina gijonesa algunos de los casos más recientes y sonados de agresiones sexuales y de violencia de género. Casos de gran repercusión nacional como los de Diana Quer y 'la Manada' y también sucesos ocurridos en Asturias, como el asesinato en Navia de la gijonesa Paz Fernández Borrego, que coincidió en el tiempo con la desaparición de otras dos mujeres en Gijón y Castrillón.

Quienes contratan este servicio, aunque sea por días sueltos, abonan a la empresa de los serenos la cantidad correspondiente al mes entero. Una tarifa de quince euros.

El dato del aumento del servicio de acompañamiento nocturno está recogido como uno de los aspectos más destacados en la memoria de actividad de 2018 de los serenos. Estos acompañamientos se realizan principalmente a mujeres trabajadoras en horario nocturno, ya sea a su centro de trabajo, a paradas de 'búhos' (los autobuses nocturnos de EMTUSA) o de taxi, a la estación de autobuses, a su garaje o a hasta la puerta del portal de su propio domicilio. Dentro del grupo de clienta fijas hay mujeres que trabajan en el Casino, empleadas de hostelería y limpiadoras que inician su jornada laboral a primerísima hora de la mañana. También hay en este momento dos hombres que recurren a este servicio de forma asidua por ser dueños de establecimientos dedicados a la venta de artículos de joyería.

La demanda de este servicio prácticamente se ha duplicado en un año, según se remarca en el balance anual de los serenos. Se pasó de realizar cuatro acompañamientos diarios de media a mujeres en 2017 y alguno puntual a establecimientos como panaderías, a llevar a cabo en 2018 siete diarios.

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Hay acompañamientos que implican la participación de hasta tres o cuatro serenos, como en una cadena de custodia, debido a que estos trabajadores nocturnos no pueden salir de la zona adscrita.

Esta estadística no puede coger por sorpresa a nadie en una ciudad que acaba de organizar un curso de iniciación al Krav Magá (un sistema de combate y defensa personal de origen israelí) que congregó a 1.200 mujeres en el recinto ferial. Una ciudad que tiene también una empresa municipal de autobuses que ha aprobado la creación de paradas 'antiacoso' y que dará luz verde mañana de forma definitiva en el Pleno a un Plan General de Ordenación (PGO) que abre por primera vez el debate del urbanismo con perspectiva de género con el compromiso de la elaboración de un mapa con los 'espacios del miedo'.

El director de los vigilantes nocturnos, Lorenzo Pañeda, asegura que hay «un punto de inflexión» en el incremento de las medidas personales de prevención y en la conciencia de peligro entre muchas mujeres de la ciudad. Y ese lo marca el hallazgo del cuerpo sin vida de Diana Quer, la joven asesinada en la localidad coruñesa de A Pobra do Caramiñal que desapareció en agosto de 2016 y cuyo cadáver fue localizado el 31 de diciembre de 2017 en una nave abandonada.

Además de los acompañamientos a las clientas de pago, aquellas que contactan por teléfono con los serenos para que les vayan a recoger al acabar de trabajar o al empezar su jornada laboral, hay otros que entran dentro de la estadística de las peticiones espontáneas y por las que no se puede cobrar nada. Ni la voluntad. En ese sentido, los serenos gijoneses están obligados por su empresa a atender solicitudes que surgen sobre todo en las madrugadas de los fines de semana de mujeres, especialmente adolescentes y dentro casi siempre de un rango inferior a los cuarenta años. Chicas que relatan que se han quedado solas, dicen tener miedo (por ejemplo por haber sido víctimas del seguimiento indeseado de algún varón) y solicitan compañía hasta llegar a lugar seguro. Se ha pasado de tener una petición de éstas cada quince días a cinco o seis por fin de semana de media.

Sumando estos acompañamientos preventivos a los que se realizan al cierre de locales, se pasó de 1.621 servicios en 2017 frente a 2.191 en 2018.

El informe de los serenos de 2018 destaca el incremento de llamadas por apagones del alumbrado público (143 frente a las 97 registradas en 2017). Los servicios al turismo aumentaron asimismo pasando de 110 a 222 acompañamientos de personas para indicar el lugar exacto de interés, hoteles o calles.