La tarjeta Asturtiendas deja de operar en los comercios tras 25 años de historia

Una usuaria muestra una de las anteriores tarjetas con el logo. / E. C.
Una usuaria muestra una de las anteriores tarjetas con el logo. / E. C.

Creada como escisión de Unitiendas tras un pleito judicial en la Unión de Comerciantes de Gijón, el banco la da de baja «por razones técnicas»

ANDRÉS PRESEDO GIJÓN.

La tarjeta Asturtiendas pasa a mejor vida después de que el Banco Santander notificara a usuarios y comerciantes que «por razones técnicas derivadas del cambio de plataforma tecnológica», desde el pasado 11 de abril, cancelaba el contrato vigente hasta entonces. Desaparece Asturtiendas y, con ello, una de las tarjetas más veteranas de pago y fidelización de clientes. No en vano, comenzó a gestarse en la sede de la Unión de Comerciantes de Gijón hace más de treinta años, con el nombre original de Unitiendas, aunque luego pasó a manos privadas, litigios judiciales mediante.

Su historia se inició ya entre 1987 y 1988. La Unión de Comerciantes de Gijón, buscando un grado de fidelidad de clientes y unos mejores servicios en el pago aplazado de compras, suscribió un convenio con el Banco Bilbao mediante el cual, con la tarjeta Unitiendas -propiedad de la propia Unión- los comerciantes de esta entidad podían ofrecer a sus clientes una demora del pago de tres meses. Nacía Unitiendas, así lo recuerda la ya por entonces jefa de los servicios jurídicos de la Unión y, en la actualidad, gerente, Carmen Moreno, con una oferta novedosa que sólo tenía por entonces alguna gran empresa del sector textil. Un 3% de las ventas repercutían en los fondos de la Unión de Comerciantes y, deducidos los gastos de las campañas, la entidad bancaria se favorecía de la fidelización de clientes. La fórmula fue exitosa. En 1989, recuerda Moreno, se vendió tanto que los beneficios rondaron los tres millones de pesetas.

Ya en 1990, y siguiendo el relato de la actual gerente, el por entonces presidente de la Unión de Comerciantes, Gonzalo Menéndez Rubiera, decide no presentarse a la reelección y crea, con un grupo de comerciantes y al margen de la asamblea de la Unión, la Agrupación de Empresas Unitiendas. A esta Agrupación, con la aquiescencia de parte de su junta directiva, adscribe todas las empresas que utilizan la tarjeta Unitiendas, y queda como presidente de ambas entidades. Luego, firma un contrato de que la marca pasa de ser de la Unión a ser de esta nueva Agrupación que, se dijo, estaría supeditada a la Unión de Comerciantes. Ya en 1990, abre una nueva sede en la calle de Ruiz Gómez y traslada el sistema informático y el listado de clientes de la Unión a esa nueva sede de la Agrupación y se origina un enfrentamiento que acabaría en los tribunales de justicia.

El conflicto judicial

En 1991 accede a la presidencia de la Unión de Comerciantes Francisco Alonso y una de sus primeras decisiones fue pedir explicaciones al servicio jurídico de la entidad, es decir, a Carmen Moreno, sobre el asunto de la tarjeta Unitiendas que, ya por entonces, tenía su gestión fuera de la entidad de minoristas donde había sido creada. Alonso ordena demandar a la Agrupación de Empresas Unitiendas y pedir la nulidad del contrato de cesión suscrito en su día por su antecesor en el cargo, Gonzalo Menéndez Rubiera. La Unión, defendida por la propia gerente, gana en los tribunales al considerarse que el contrato de cesión había sido firmado en fraude de ley, y, tras las apelaciones, en 1993 recupera la marca y el contrato, pero apenas la tuvo un año en vigor.

Gonzalo Menéndez Rubiera, por su parte, con los datos e infraestructura de Unitiendas (ya propiedad de la Unión de Comerciantes, propiedad que aún conserva aunque no esté operativa), creó con la colaboración de la Federación Asturiana de Comercio (FAC), que presidía Severino Zaragoza, el nuevo nombre de Asturtiendas, con vigencia en toda Asturias. Era 1994. Ahora, 25 años después, la tarjeta deja de estar operativa. Los métodos de compra y de mercado han cambiado mucho y las tarjetas de fidelización, también. Asturtiendas a eso no pudo sobrevivir.