El 'brexit' eleva la tensión en Londres

Un manifestante europeísta dialoga con un partidario del 'Brexit' en una concentración frente al Parlamento británico./REUTERS
Un manifestante europeísta dialoga con un partidario del 'Brexit' en una concentración frente al Parlamento británico. / REUTERS

Grupos fascistas convergen en Londres en vísperas de que un Parlamento muy dividido vote el Acuerdo de Salida

ÍÑIGO GURRUCHAGACorresponsal. Londres

El último capitán del UKIP, que liderado por Nigel Farage abanderó el sentimiento popular del 'brexit', se llama Gerald Batten, es como Farage parlamentario europeo y ha nombrado consejero a Tommy Robinson, reconocido miembro y promotor de grupos fascistas. El UKIP de Batten y Robinson marchará este domingo por el centro de Londres contra la 'Traición del brexit', dos días antes del voto en el Parlamento sobre el Acuerdo de Salida.

El colíder del laborismo, John McDonnell, ha llamado al público a unirse a los miembros de Momentum, un movimiento con cerca de 40.000 militantes crecido con el ascenso de la facción izquierdista del laborismo a la dirección del partido, y a manifestarse también en el centro de la capital británica contra lo que describe como la pretensión de «una red de odio bien financiada» de ganar respetabilidad asociándose al 'brexit'.

El historial violento y delictivo de Robinson y de sus seguidores obligará a la Policía a una operación compleja y la contramarcha de Momentum aumenta la posibilidad de enfrentamientos. El laborista McDonnell evocó la 'batalla de Cable Street' en su llamamiento. En octubre de 1936, grupos antifascistas y de izquierda impidieron el paso de Oswald Mosley y de sus camisas negras por el barrio de Stepney, en el este de Londres.

LA CLAVE

11
de diciembre es la fecha en que el Parlamento británico votará el Acuerdo de Salida de la UE.
Choque de ideologías.
Los laboristas tambiénse manifestarán en elcentro de la ciudad a lapar que los extremistas.

La Sociedad de Naciones se había roto por su ineficacia ante la invasión japonesa de Manchuria, y de Abisinia por Mussolini. Hitler remilitarizó Renania, burlando los tratados internacionales. La recién iniciada guerra española polarizaba a los países europeos. Y el rey británico contribuyó al sentimiento de caos iniciando un pleito con la Iglesia y el Gobierno sobre su derecho a casarse con una mujer divorciada, que terminaría con su abdicación.

El mal supremo de los fascistas británicos en aquellos años lo encarnaban los inmigrantes judíos, aglomerados en un barrio que había acogido antes a refugiados hugonotes o irlandeses, y ahora lo encarnan los musulmanes. Según el diario 'The Guardian', Robinson y su grupo reciben donaciones de multimillonarios de Estados Unidos y Canadá y los respaldan estrategas políticos asociados a Donald Trump y a los populismos derechistas europeos.

Suavidades

Las comparaciones con aquel tiempo pueden ser exageradas. Emma Duncan confiesa en 'The Times' que en su juventud creyó que la monarquía era un régimen fascista y que persiste en su conciencia adulta el recelo ante el patriotismo. «Pero este lío», escribe sobre el 'brexit', «me ha hecho apreciar algo por lo que estoy profundamente agradecida: que vivo en un país fundamentalmente pacífico y cooperativo».

Habitantes de otros países pueden tener una impresión no tan benigna de la 'Pax Britannica' y el enredo político causado en Reino Unido por el voto favorable a la marcha de la UE, en 2016, puede deparar esta semana una crisis política más aguda. Quién acudirá al Consejo Europeo del jueves y con qué alternativa, si el Acuerdo de Salida es rechazado por la Cámara de los Comunes o Theresa May lo retira de la votación a última hora, es una de las preguntas posibles.

El descrédito de plan de May es extenso. El exgobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, lo ha expresado en Bloomberg: «Hay argumentos en favor de la permanencia y los hay en favor de la marcha, pero no es posible argumentar a favor de que perdamos los beneficios de la permanencia sin obtener los de la marcha». Compara la situación presente con la crisis del modelo de desarrollo de la posguerra en los años setenta o con el intento de apaciguar a Hitler en los treinta.

El más alto funcionario del Foreign Office, Simon McDonald, recurrió a otra analogía histórica en su último encuentro anual con los embajadores británicos, filmado para un documental de la BBC. Comparó el momento del 'brexit'- «la mayor tarea que hemos acometido en tiempo de paz»- con 1815 o 1919. En 2018, siguiendo esta cadencia secular, de nuevo «un importante país europeo causa problemas a los demás».

En Viena, Metternich y Castlereagh rehusaron el castigo a la Francia caída del caballo de Napoleón y siguieron décadas de paz. En Versalles, Wilson, Lloyd George y Clemençeau exigieron a Alemania recompensa por la Primera Guerra Mundial y pronto llegó la segunda. La tarea de los diplomáticos británicos, según McDonald, es convencer a los europeos afectados por el pacífico 'brexit' de que «negocien con la mirada en el medio y largo plazo», de que «no usen toda la fuerza de su posición».

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