Lotería de Navidad: un quinto y el Gordo en solo 42 minutos en el mismo lugar de Oviedo

El quinto. La familia Acebal celebra el quinto premio. El gordo. José María Acebal, Julio Alberto Acebal, Beatriz Acebal, María Teresa Muñiz, Antonio Acebal y Rosa Acebal, con el Gordo./ÁLEX PIÑA A. PIÑA
El quinto. La familia Acebal celebra el quinto premio. El gordo. José María Acebal, Julio Alberto Acebal, Beatriz Acebal, María Teresa Muñiz, Antonio Acebal y Rosa Acebal, con el Gordo. / ÁLEX PIÑA A. PIÑA

«Este es el estanco de la fortuna», declara la administración número 8

ALBERTO ARCEOVIEDO.

El Gordo, ayer, no tuvo tanto de madrugador como de viajero. Y en su largo devenir por la geografía española, decidió pararse a hacer varias escalas en la ciudad de Oviedo. Cortas, pero intensas. Y es que la capital del Principado de Asturias se quedó con 2,4 millones de euros del premio Gordo de la Lotería Nacional, seis décimos premiados, más de la mitad de la fortuna que iluminó la región. Y fue, como ya viene siendo habitual cuando se acerca el esperado día, la administración mixta de Loterías y Apuestas del Estado del número 8 de la calle Jovellanos la que se llevó buena parte del protagonismo.

La alegría inundó la transitada zona, a escasos metros de la Catedral de San Salvador y a otros pocos de la ruta de la sidra ovetense cuando, a las 11.53 horas del mediodía, la angelical voz de uno de los niños de San Ildefonso cantó uno de los quintos, el 02308. De la sucursal de Jovellanos había salido un décimo con ese número, vendido a través del terminal electrónico, motivo suficiente para descorchar la primera botella de champán.

En ese momento, los hermanos loteros, Julio Alberto y Rosa Acebal salieron a la calle a celebrarlo con un objetivo claro: «Ir a por el Gordo», tal y como rezaba uno de los carteles con los que iban pertrechados. Y así fue, «cuando creíamos que no nos iba a caer nada más, llegó el grande», sentenció el lotero, pues a las 12.35, 42 minutos después de su quinto, descubrió que, del 03347, tres décimos habían salido del estanco de la suerte. Un mote que se han ganado con creces.

Allí, repartieron casi un millón y medio de euros. «Esta es una de las mayores alegrías que podemos tener en este día tan especial», declaró el vendedor de suerte. Por su parte, Rosa Acebal exclamó: «estamos muy contentos, es una maravilla saber que ahora hay gente que tiene la vida solucionada». Y, además, comentaron que el «secreto» es «sellar muchos números» y «dar un trato especial» a cada cliente que acude al establecimiento. «Este es un negocio familiar», dijeron al unísono. En ese sentido, la administración de Jovellanos tiene una larga tradición en repartir la gran alegría del Gordo de Navidad. La última vez, en 2012, cuando se vendieron 12 décimos, 4.800.000 euros. En aquel momento, al frente de la administración se encontraba Rosa Acebal Muñiz, que no dudó en afirmar que «Asturias lo necesita». Muñiz, que nació y creció en el estanco de la suerte, no podía disimular la emoción, y acudió a compartir la enhorabuena junto a sus hijos.

Pero no solo, pues desde 2010 (tiempo en que comenzaron a vender boletos de lotería de Navidad) ya cuentan con el «orgullo» de haber repartido seis premios más: un cuarto premio en 2014, un cuarto y un quinto en 2015, un segundo en 2016 y un quinto más en 2017; más desiete millones de euros desde entonces.