A juicio el primo del 'preso resucitado' que se fugó con una menor de La Corredoria

Gonzalo Montoya, en su casa en Oviedo. /MARIO ROJAS
Gonzalo Montoya, en su casa en Oviedo. / MARIO ROJAS

Se enfrenta a un delito continuado de abuso a una chica de 16 años y a otro por inducción al abandono del domicilio familiar

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

El joven de 21 años primo del conocido como 'preso resucitado' (Gonzalo Montoya, cuya muerte fue certificada por error en la cárcel), que se fugó hasta en dos ocasiones con una niña de 15 años vecina de La Corredoria, será juzgado por un delito continuado de abuso a una menor de 16 años y otro por inducción al abandono del domicilio familiar. Es la petición que solicitará la madre de la adolescente, Isabel Santiago, que ejercerá de acusación particular durante la vista oral, con fecha aún por confirmar.

La abogada de la progenitora, María Rivero, explicó que tras concluir la fase de instrucción se ha confirmado el auto de apertura de juicio oral contra el procesado, al que podrían imponerle «penas importantes de prisión».

Hay que recordar que la menor mantenía una relación «tóxica», como así la calificó su madre, con este joven de 21 años y con numerosos antecedentes penales incluidas varias órdenes de alejamiento de la adolescente. Alejamiento que fue vulnerado en las sucesivas fugas protagonizadas por la pareja. La última, el pasado marzo.

La niña estuvo cinco días desaparecida hasta que fue localizada en Llanes por la Guardia Civil en compañía de joven. Antes, se habían fugado en septiembre. Estuvo en paradero desconocido doce días, hasta que la Policía Nacional los localizó en León, en casa de la madre del joven. De hecho, la abogada de Isabel Santiago también ha pedido que se acuse a su progenitora de un delito de inducción de una menor al abandono del domicilio familiar.

Las penas a las que podría enfrentarse el chico no son baladí. Por el delito de abuso a un menor de 16 años, el Código Penal aplica entre dos y seis años de cárcel y hasta doce años si hay penetración, aunque las relaciones sean consentidas, como es el caso. «No se puede considerar abuso sexual porque la menor dio su consentimiento pero es un consentimiento viciado, ya que prevalece la mayoría de edad del procesado que hizo valer para convencer a la niña para mantener relaciones sexuales», explicó Rivero. Por el delito de inducción al abandono del domicilio familiar, podría enfrentarse a penas de entre seis meses y dos años de cárcel.

Litigio por la custodia

La madre de la menor también está pendiente de otro juicio. En esta ocasión contra el padre de la niña, que ha solicitado la custodia de la adolescente motivado por varios episodios. Uno de ellos, por una denuncia contra la madre por una supuesta agresión contra su hija. La menor denunció que esta la había agredido «agarrándola por los hombros», tras la última fuga.

Unos hechos que no se ajustan a la realidad, según explicó su progenitora, ya que los moratones que presentaba su hija se los había provocado una amiga suya. «Le pidió que le pellizcara y le diera puñetazos para luego echarme la culpa a mí porque estaba cabreada conmigo», argumentó Santiago. Este miércoles se celebró la vista que «va a quedar archivada, porque además la niña ya dijo que quiere vivir conmigo».

Otro tema farragoso es la aparición de unas fotos de carácter erótico de la menor en internet. La madre de la niña confirmó que fue su propia hija quien subió las imágenes tras enterarse de que su expareja está saliendo con otra joven.