La séptima edición de la Noche Blanca iluminará la ciudad con medio centenar de actividades

José Luis Costillas. / ALEX PIÑA
José Luis Costillas. / ALEX PIÑA

El presupuesto para la velada desciende ligeramente con respecto a la edición anterior, pasando de los 190.000 euros a los 180.000

A. ARCEOVIEDO.

La séptima edición de la Noche Blanca se acerca y, de nuevo, el problema radicará en la cantidad de planes que haya que abarcar durante la jornada del próximo sábado 5 de octubre. Al menos medio centenar de actividades colmarán los espacios de 48 ubicaciones de la ciudad. Solo una salvedad, en esta ocasión, el presupuesto destinado para la esperada velada se reducirá desde los 190.000 euros del año anterior a los 180.000 contemplados en el contrato de dirección artística aprobado. Así lo adelantaron ayer, en declaraciones a este diario, el concejal de Cultura de la Corporación municipal ovetense, José Luis Costillas; y el director técnico y artístico de la iniciativa, Jose Castellano.

Se mantendrán los «clásicos», avanzó el director técnico y artístico del proyecto, aún en fase última de concreción. La antigua fábrica de armas de La Vega, el monasterio de San Pelayo, la Catedral de San Salvador o el edificio de Telefónica serán algunas de las localizaciones «que no podrían faltar», añadió Castellano. Más esquemático, por su parte, fue el edil de Cultura. La Noche Blanca de este año «irá en la misma línea de las últimas ediciones, pero con variaciones en cuanto a la propuesta artística presentada. Se introducirán cosas nuevas», aseguró sin entrar en detalles.

Desde el año 2012, la ciudad adapta la idea originaria de París. «La Noche Blanca está cada vez más consolidada en el calendario ovetense», explicó Castellano. «La gente sabe que ese día tiene que salir a la calle», añade. Así, recintos y edificios habitualmente cerrados al público en general abren sus puertas. La Fundación Princesa de Asturias, la sede de EDP, el edificio del Banco Sabadell-Herrero, el Museo Arqueológico, el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, la Catedral o las distintas galerías de arte se convertirán en escenarios de distintas actividades.

En ese sentido. La asistencia se espera «multitudinaria». En 2017, la Fundación Municipal de Cultura cifró en 35.000 espectadores los asistentes a las entonces 60 actividades. En la del año pasado, los cálculos fueron muy similares. Contando, eso sí, con que hace dos años ya la proyección sobre los muros del Teatro Campoamor había congregado a 6.000 personas.

La visita a las tres propuestas en la fábrica de armas o la posibilidad de entrar en el claustro de las Pelayas, tanto en ediciones pasadas como en la del próximo octubre, son algunas de las apuestas más exitosas y concurridas. Al claustro, por ejemplo, solo se permite la entrada a 150 personas al mismo tiempo y las colas suelen doblar la esquina de Jovellanos.