La Semana Negra cierra con récord y en busca de un «pisito»

José Luis Paraja y Ángel de la Calle, que hace el símbolo de la victoria para cerrar esta edición de récord de la Semana Negra. / FOTOS: ARNALDO GARCÍA
José Luis Paraja y Ángel de la Calle, que hace el símbolo de la victoria para cerrar esta edición de récord de la Semana Negra. / FOTOS: ARNALDO GARCÍA

Más de 40.000 libros vendidos y medio millón de asistentes es el balance del encuentro literario gijonés, para el que el Ayuntamiento anuncia mayor apoyo y una posible nueva ubicación

PABLO A. MARÍN ESTRADA

Más de cuarenta mil libros vendidos y medio millón de visitantes. Esas son las cifras de la edición número 32 de la Semana Negra que ayer cerró sus puertas, superando así a la del pasado año y mirando al futuro con la esperanza de ver satisfechas en la nueva Corporación las demandas de un mayor apoyo al festival literario, así como un posible cambio en su ubicación o mejora del actual para que el evento se pueda celebrar en las adecuadas condiciones.

El balance se daba a conocer al mediodía de ayer, cuando la gran cita lúdico-cultural del verano gijonés aún era presente y quedaba la jornada de la tarde para aumentar el cómputo final de una edición que ha sido récord también en número de autores presentes.

La concejala y portavoz Marina Pineda -en representación de la alcaldesa- hacía extensible a toda la ciudadanía la satisfacción por los positivos resultados. «Debemos felicitarnos todos de que se haya demostrado una vez más que la Semana Negra está muy viva y tiene mucho futuro», declaró.

La edil reiteró el compromiso, ya expresado por la regidora Ana González en la inauguración del festival. «Desde el Gobierno municipal, intentaremos apoyar, mejorar, incluso buscar un nuevo emplazamiento que sea más adecuado», afirmó ante los concejales de su grupo, IU, Ciudadanos y Podemos presentes en el acto.

Sobre este último asunto, ni la representante del Consistorio, ni los directores del certamen, José Luis Paraja y Ángel de la Calle, se aventuraron a ir más allá de la coincidencia en que debe abordarse llegado el momento.

Paraja mostró su confianza en que «esta Corporación intentará solucionar los dos grandes problemas de la Semana, que son la estabilidad y el sitio», y describió con humor la situación: «Tras 32 años, ya estamos para comprarnos el pisito, aunque sea con hipoteca y que sea accesible, tener cierta estabilidad para que esta familia pueda continuar durante muchos años más».

El responsable del comité organizador expresó su gratitud a todos los que han contribuido al éxito del certamen, con mención especial al personal de Emulsa («que cada noche trabajan para que el recinto vuelva a abrir limpio») y al público: «El elemento fundamental. Los ciudadanos que cada año acuden de forma masiva son la opinión real sobre esta Semana».

Por su parte, el director de contenidos de la Semana Negra, Ángel de la Calle, tras agradecer «a los grupos municipales de izquierda y a todos» su apoyo en estos años, destacó el aumento de las ventas de libros («el mayor éxito para nosotros por lo que significa de promoción de la lectura»). Y, en cuanto al porvenir del evento, aunque bromeó con un «no soy futurólogo», a preguntas de EL COMERCIO apuntó que «esto lo decide el Ayuntamiento. Oiremos propuestas. Ahora estamos aquí y este no sería un mal sitio si se arregla». En todo caso, añadió que «hay que pensar en el futuro, pero no para la Semana Negra. Se necesita un lugar que sirva para otros eventos similares, como lo hay en casi todas las ciudades. Aunque eso no se hace en un año», zanjó.