Asturias se desmarca de la profunda renovación de las candidaturas al Congreso

Asturias se desmarca de la profunda renovación de las candidaturas al Congreso

Lastra (PSOE), Castañón (Podemos), Prendes (Ciudadanos) y Oblanca (Foro) repiten como cabezas de cartel y solo Gázquez (PP) y Ponte (IU) se estrenan

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

El profundísimo lavado de cara que presentan las candidaturas de los partidos a las elecciones generales del próximo 28 de abril toca a Asturias apenas de refilón, al menos en lo que tiene que ver con los principales protagonistas, con los cabezas de cartel al Congreso de los Diputados. De las seis grandes fuerzas políticas con representación en la región, cuatro optan por concurrir a los comicios con los mismos rostros de la última convocatoria de 2016. Es el caso de PSOE (Adriana Lastra), Podemos (Sofía Castañón), Ciudadanos (Ignacio Prendes) y Foro (Isidro Martínez Oblanca). Las novedades tienen como protagonistas al Partido Popular, que ha optado por Paloma Gázquez para dar visibilidad al cambio que pretende representar Pablo Casado, e Izquierda Unida, en la persona de Juan Ponte como hombre de la máxima confianza de Alberto Garzón.

El mapa de la política asturiana traslada una realidad muy curiosa. Hay una renovación total en las listas a la Junta General del Principado, donde no repetirá ni uno solo de los candidatos que compitieron en la cita autonómica de 2015: Adrián Barbón sustituye a Javier Fernández en el PSOE, Teresa Mallada a Mercedes Fernández en el PP, Lorena Gil a Emilio León en Podemos, Ángela Vallina a Gaspar Llamazares en Izquierda Unida, Juan Vázquez a Nicanor García en Ciudadanos y Carmen Moriyón a Cristina Coto en Foro. Ese cambio de caras, sin embargo, no tiene traslación a los números uno de las listas al Congreso.

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Ese continuismo en el escenario nacional tiene una doble explicación. Por un lado, hay perfiles muy asentados en sus partidos, con un poder interno muy notable, cuya no presencia en las listas sería incomprensible en algunos casos o complicada de asumir en otros. En esa situación está, por ejemplo, Adriana Lastra, todopoderosa vicesecretaria general del PSOE y portavoz parlamentaria cuya inclusión al frente de la candidatura por Asturias nadie discute y se daba por sentada.

Con matices, la posición de Ignacio Prendes en Ciudadanos sería similar. Es el rostro visible del partido en la región y aunque se sopesó la opción de que retornase a la arena autonómica para competir por la Presidencia del Principado, al final se resolvió su continuidad en Madrid, donde esta legislatura ha ejercido como vicepresidente del Congreso. El acuerdo con el ex rector de la Universidad de Oviedo Juan Vázquez para que liderara la lista regional ha facilitado el encaje de todas las piezas.

Aunque con menos influencia orgánica, nadie discute el peso interno de Isidro Martínez Oblanca en Foro como persona de la máxima confianza de Francisco Álvarez-Cascos durante una prolongada trayectoria política compartida. Su papel activo en el Congreso en estos años, con multitud de iniciativas registradas y debatidas, ha jugado también a su favor. Oblanca no es cabeza de cartel en sentido estricto sino número dos de la coalición electoral con el Partido Popular.

Con recorrido por delante

La segunda explicación tiene que ver con Sofía Castañón, que a diferencia del resto tiene una trayectoria política menos dilatada en el tiempo y, desde ese punto de vista, a nadie parece descabellado que opte de nuevo a repetir en el escaño. Es verdad que su presencia en el núcleo duro de Podemos en Madrid ha ganado peso en los últimos años y por eso su aparición en la candidatura del partido morado se dio siempre como segura.

Los cambios tienen como protagonistas a los partidos en situación de mayor convulsión interna. El PP es buen ejemplo de ello, inmerso en un cambio de ciclo en el ámbito estatal tras el aterrizaje de Pablo Casado y sometido a severas tensiones en Asturias por el enfrentamiento abierto entre la presidenta, Mercedes Fernández, y la candidata al Principado, Teresa Mallada. La elección de Paloma Gázquez ha encajado bien en ese clima convulso.

Y algo similar sucede con Izquierda Unida, que acude a las generales en una controvertida confluencia con Podemos que más de la mitad de la organización no quiere. Juan Ponte, con la confianza expresa de Alberto Garzón, será el número dos de esa alianza.