Casado reivindica al PP como partido de gobierno ante la bisoñez de Ciudadanos

Pablo Casado, interviene durante el acto de clausura de la Convención de Economía y Empleo del PP en Zaragoza / . EP

El líder de los populares marca distancias con su eventual socio en el arranque de la campaña y promete una bajada masiva de impuestos

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Pablo Casado ya está en campaña, aunque en realidad lo está desde que en julio fue elegido líder del PP. En su primer acto tras la convocatoria de las elecciones generales para el 28 de abril, evitó chocar con Ciudadanos y Vox, con los que ha pactado en Andalucía un tripartito que no le disgustaría que se repitiera a nivel nacional, pero reivindicó la «fiabilidad» de su partido para tomar las riendas del país frente a la inexperiencia de las formaciones que «no han gestionado ni una sola concejalía». Una alusión indudable a Vox, pero también a Ciudadanos.

Para Casado es mejor apostar sobre seguro y confiar en quienes «han salvado España dos veces» que jugárselo todo a la «ruleta rusa» que esperar a si alguien «en su primer vuelo le da por aterrizar bien». Un dardo envenenado con el que el dirigente popular trató de marcar distancia con la formación naranja, con quien compite por liderar el centroderecha y que apenas gestiona unos 70 ayuntamientos, aunque la mayoría pequeños.

El dirigente popular no se fía de Albert Rivera. De ahí que no descarte apretar en la contienda al líder de Ciudadanos para que aclare si esta vez está dispuesto a pactar después de los comicios con Pedro Sánchez, como ya hicieron en febrero de 2016, cuando el socialista se presentó a la investidura y no obtuvo los apoyos suficientes. Al PP le interesa alimentar la teoría de que la formación liberal es capaz de mantener en el poder al Sánchez llegado el caso. No obstante, no parecen en absoluto esos los planes de Rivera, habida cuenta de lo deteriorada que está su relación con el presidente del Gobierno, al que ha marcado además como única línea roja, junto a los independentistas, para sentarse a negociar en el futuro. Los liberales están empeñados en distinguir entre el 'sanchismo' del PSOE «auténtico» con el que sí estarían abiertos a negociar si cae Pedro Sánchez.

En estos dos meses que restan hasta el 28 de abril, los populares transmitirán su imagen de ser el eje vertebrador del bloque del cambio y apelará al voto útil conservador porque temen que se repartirá entre su formación, Ciudadanos y Vox. De ahí que los mensajes de campaña estarán centrados en la unidad de España y la economía. Este sábado en Zaragoza, durante la Convención de Economía y Empleo del PP, Casado lo puso en práctica.

El líder conservador se volvió a atribuir la caída del Gobierno y se congratuló de que gracias al PP «se ha detenido la venta de España a los independentistas» consiguiendo que Sánchez adelantara las elecciones tras tumbar los Presupuestos para 2019. «Se acabó la pesadilla», remarcó.

Revolución fiscal

Como ya hiciera el viernes, Casado echó en cara al jefe del Ejecutivo que no fuera capaz de decir durante su intervención en la Moncloa que no volvería «a pactar con (Quim) Torra» y volvió a prometer mano dura en Cataluña con un artículo 155 extendido en el tiempo, además de bajar los impuestos en una «revolución fiscal».

Al igual que hicieron José María Aznar y Mariano Rajoy como fórmula para salir de la crisis, el líder del PP aterrizaría en la Moncloa con la misión de revertir «el desastre socialista» y lo haría bajando impuestos. Según avanzó, en caso de llegar al Gobierno eliminaría los impuestos de donaciones, patrimonio, sucesiones y actos jurídicos, además de reducir el IRPF por debajo del 40% y el impuesto de Sociedades por debajo del 20%. «Donde mejor está el dinero es en el bolsillo de los contribuyentes», adujo Casado.

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