Iglesias pide que el Rey medie a favor de la coalición y el Gobierno se ratifica en su 'no'

La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, y el ministro del Interior en funciones, Fernando Grande Marlaska. / EFE

Los socialistas acusan al líder de Podemos de «desesperación» y tildan de «absurda y vacía de contenido» su última propuesta

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pablo Iglesias cree que, en cumplimiento de las atribuciones que le otorga la Constitución como «árbitro y moderador del funcionamiento regular de las instituciones», el Rey no puede quedarse de brazos cruzados ante la falta de acuerdo político para la formación de un Ejecutivo. El secretario general de Unidas Podemos anunció este viernes, de hecho, que el próximo martes solicitará al Jefe del Estado que haga a entender a Pedro Sánchez que «la coalición es la vía para la estabilidad y que España no se merece una repetición electoral». Los socialistas, en todo caso, no se apean de su negativa rotunda a la fórmula de Gobierno propugnada por la confederación de izquierdas y este viernes aprovecharon incluso la plataforma del Consejo de Ministros para menospreciarla.

A pesar de que el pasado agosto don Felipe dio un paso considerado por muchos arriesgado y defendió que «lo mejor es encontrar una solución antes de ir a otras elecciones», la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, no mostró ninguna inquietud por que pueda atender ahora las demandas de Iglesias y fuentes del PSOE alegaron que el líder de Podemos sólo demuestra su «desesperación». «El Rey hará lo que considere oportuno dentro de su misión constitucional», se limitó a contestar la ministra. Además, argumentó que no hay razones para que Sánchez cambie de opinión. «No caigamos en debatir más una propuesta que deviene absurda y vacía de contenido«, llegó a afirmar incluso.

Ya en su intervención inicial, antes de recibir pregunta alguna, la portavoz del Ejecutivo adujo que Podemos debe asumir el «principio de realidad» que se deriva de que no exista la confianza necesaria para una coalición y le exigió resolver la «única disyuntiva» a su juicio pendiente: «Si quiere afrontar ya los problemas que tiene este país o quiere elecciones; si quiere luchar contra los alquileres desorbitados y ofrecer oportunidades para los jóvenes o quiere elecciones, si quiere una ley que derogue la Lomce y de oportunidades para todos los talentos o quiere elecciones, si quiere una ley de lucha contra el cambio climático... En resumen, si va a volver a unirse a las tres derechas para impedir una vez más un Gobierno progresista«.

«Electoralismo»

Iglesias –que unos minutos antes había dejado ya claro en La Sexta que si no se da entrada a su grupo en el Gobierno, como en julio– acusó después a la ministra de utilizar el altavoz que le da el cargo institucional para «soltar consignas electoralistas y partidistas». «Ofende a la inteligencia de mucha gente y no es propio de una democracia avanzada», reprochó. No es la primera vez que Celaá recibe críticas de este tipo, pero desde que el Gobierno está en funciones, con atribuciones mermadas, es más frecuente que acabe ejerciendo como portavoz de asuntos del partido.

La ministra no dudo, por ejemplo, en defender la estrategia del PSOE en las negociaciones para la investidura. Hasta el punto de que se mostró convencida de que, en caso de elecciones, su actitud no le pasará ninguna factura. «La ciudadanía entiende mejor de lo que pensamos que hay una inflexibilidad de Unidas Podemos ante la posibilidad de desbloquear un Gobierno que va a traer cosas muy buenas», esgrimió. «La ciudadanía lo entiende y lo entenderá cada día más por qué no interesa a España un Gobierno endeble, débil, poco conexo y que además no nos trae estabilidad», añadió.

Pese a la contundencia de estas afirmaciones, Podemos insiste en la vigencia de su última propuesta, la misma que Sánchez despachó el jueves en diez minutos de conversación telefónica y según la cual, el partido morado y sus confluencias entrarían en el Gobierno en periodo de pruebas hasta la aprobación de los Presupuestos y, después, dejarían al criterio del presidente determinar si la experiencia había sido positiva o si preferiría seguir gobernando en solitario. Iglesias reiteró este viernes que con esa fórmula se garantizaría en cualquier caso la estabilidad y defendió que los socialistas pueden aún «reflexionar».

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