La crisis del PP asturiano anticipa una precampaña electoral tensa

Pablo Casado, entre Mercedes Fernández y Teresa Mallada, en Gijón. / PALOMA UCHA
Pablo Casado, entre Mercedes Fernández y Teresa Mallada, en Gijón. / PALOMA UCHA

A un mes de las elecciones generales, el cese de Venta y las polémicas sobre Mallada ahondan la división del partido y afectan a su imagen

P. LAMADRID GIJÓN.

Los inicios ya auguraban que la carrera electoral del PP en Asturias iba a ser complicada, pero los acontecimientos ocurridos desde el pasado 12 de marzo superan cualquier previsión. Así, la precampaña se presenta cargada de tensión y temor ante nuevos giros de los acontecimientos. Trece días en los que la dirección nacional ha cesado al secretario general del partido en la región, Luis Venta, por ser el presunto autor de un anónimo amenazante al concejal gijonés Pablo González. Y en los que ha salido a la luz la investigación de la candidata a la Presidencia del Principado, Teresa Mallada, por la supuesta cesión ilegal de los terrenos donde se construyó la residencia del Montepío en Felechosa, cuando era concejala del Ayuntamiento de Aller.

Todo son sobresaltos para la expresidenta de Hunosa, puesto que también ha salido a la luz una auditoría de su etapa al frente de la hullera pública que pone en tela de juicio algunos de los gastos realizados por la presidencia, como marisco para llevar, ropa de bebé y artículos de joyería. Para rematar, Mallada ha acudido a la Guardia Civil para interponer una denuncia por una campaña de anónimos «injuriosos» que cuestionan su pasado político y profesional.

Los acontecimientos ocurridos en estos trece días han provocado que el foco de atención se desvíe hacia esta serie de actos, que no solo salpican al seno interno del partido, sino que también tienen repercusión judicial. La estrategia electoral del PP ha quedado en un segundo plano ante este rosario de sucesos que, por momentos, se asemeja a un capítulo de 'House of cards', serie que narra los entresijos de la política. Pero hay que remontarse al mes de enero para poner en contexto esta guerra interna abierta en el PP asturiano, una brecha que se agranda y nadie sutura.

El 11 de enero, el presidente del PP, Pablo Casado, se desplazó a Oviedo para presentar a los candidatos al Principado y la Alcaldía de Oviedo, Teresa Mallada y Alfredo Canteli, respectivamente. Días antes se conocía la decisión de la dirección nacional de optar por la expresidenta de Hunosa para encabezar la lista autonómica, una decisión que no fue acogida con buen talante por el entorno más cercano a la presidenta del PP asturiano, Mercedes Fernández, a la que ya veían como aspirante en los comicios del 26 de mayo. De hecho, el distanciamiento entre las dos cabezas visibles del partido en Asturias es notorio.

«Miopía política»

La fría relación entre Mallada y Fernández salpicaba la rutina del PP, con ausencias y presencias destacadas en diferentes actos y con tiras y aflojas sobre candidaturas locales y la coalición electoral con Foro, que Mallada rechazó, aunque luego moderó su discurso tras el visto bueno de Casado a la alianza para los comicios del 28 de abril. Movimiento que Fernández aprovechó para afear la «miopía política y falta de altura» de quienes no considerasen positivo ese pacto.

Con un PP claramente dividido entre 'cherinistas y 'malladistas', militantes y dirigentes temían que la mecha llegara a prenderse. Pero el bombazo ocurrió en un escenario inesperado, en la oficina de Correos donde Luis Venta envió presuntamente un anónimo a Pablo González, uno de los pocos cargos asturianos que apoyó la candidatura de Casado a presidir el PP. En la misiva, se amenaza con hacer pública información sin determinar, pero con clara intención de perjudicar al portavoz municipal del PP en Gijón, que puso los hechos en conocimiento de la Polícía Nacional. El escrito alude a cinco empresas, tres de las cuales están relacionadas con familiares del denunciante. La investigación reveló que todos los indicios apuntaban a Venta, ya que incluso las cámaras de seguridad de la oficina de Correos captaron su imagen el día y a la hora en la que envío el anónimo.

Al tener conocimiento de los hechos, Casado destituyó de todos sus cargos al número 2 del PP asturiano. Solo tres días después, el 15 de marzo, salía a la luz que Mallada está implicada, como investigada, en un supuesto delito de prevaricación administrativa por la cesión de los terrenos de la residencia de Felechosa; al igual que el resto de integrantes de la Corporación de Aller entre 2008 y 2010. Mallada fue citada a declarar en julio de 2018 al juzgado de Instrucción número 2 de Lena, pero se acogió a su derecho a no hacerlo.

Facturas sin justificar

El pasado 11 de marzo, el juzgado de Instrucción número 3 de Oviedo, encargado del 'caso Hulla' -que rastrea un posible desvío de fondos públicos en la construcción del geriátrico- asumió las competencias de esta investigación y las incorporó a las diligencias de la operación en la que está investigado el exlíder sindical José Ángel Fernández Villa. La candidata popular ha pedido el sobreseimiento de la causa al entender que los hechos imputados «no son constitutivos de delito alguno» y, además, «están prescritos».

El miércoles, sin tiempo para recuperarse de la polémica surgida a raíz de esta noticia, Mallada recibió otro revés. Salió a la luz pública que, durante su etapa como presidenta de Hunosa, un informe había revelado gastos por parte de presidencia que no tenían la debida justificación. El director de auditoría detalla ahí recibos por «salteados de pollo, chocolate, ajo, canelones, cachopo», facturas de joyería «sin identificación de los artículos, adquiridas en fin de semana o con dedicatorias a título personal», «quitaesmalte, infusiones y chicles» y también «ropa para bebé».

Entre másteres, facturas de riesgo muy alto, comidas y gastos de representación dudosos, la sospecha afecta a 35.517 euros. Mallada negó haber utilizado dinero público para su beneficio personal y alegó que se trataba de gastos normales en la rutina de la empresa. Esta misma semana, la candidata denunció ante la Guardia Civil que es víctima de mensajes de contenido «injurioso». Una de estas comunicaciones señala que Hunosa contrató, en 2017, a José Luis Viesca, director de la tesis doctoral de Mallada, que presentó en marzo de 2018.