Más de 60 empresas abandonaron Asturias en los últimos seis años por la presión fiscal

Adrián Barbón, Alberto Núñez Feijoo y Alfonso Fernández Mañueco, presidentes de Asturias, Galicia y Castilla y León. / EFE
Adrián Barbón, Alberto Núñez Feijoo y Alfonso Fernández Mañueco, presidentes de Asturias, Galicia y Castilla y León. / EFE

Las rebajas de impuestos en comunidades como Madrid perjudican al Principado a las puertas de la negociación de la nueva financiación

JOSÉ L. GONZÁLEZGIJÓN.

La reforma del sistema de financiación autonómica ya ha dibujado dos grandes bloques de comunidades que defienden criterios opuestos a la hora de fijar el reparto de los fondos. Que primen cuestiones como el envejecimiento de la población, su dispersión y la orografía del territorio choca con quienes pretenden que el número de habitantes o la aportación a las arcas del estado manden en el momento de hacer el cálculo. En el medio del debate se ha colado una nueva variable, que apuntó el miércoles el presidente del Principado, Adrián Barbón: que la presión fiscal que ejerce cada comunidad sea también tenida en cuenta.

El razonamiento del presidente se basa en la «competencia sin sentido» que generan aquellas comunidades que juegan a la baja con sus impuestos mientras reclaman más fondos procedentes del estado para el sostenimiento de los servicios públicos. Esas rebajas fiscales no solo las notan los habitantes de esas comunidades, sino también los del resto de España. Sesenta y dos empresas han abandonado Asturias en los últimos seis años, según datos recogidos en sucesivos informes de la base de datos empresariales Informa D&B, firmas que han elegido otras comunidades para desarrollar su actividad.

En el balance de movilidad de empresas por el territorio nacional Asturias pierde en su comparativa con Madrid. La capital de España ha ido bajando sus impuestos en las últimas décadas hasta convertirse en una de las comunidades con menor presión fiscal del país. Según los mismos datos de Informa D&B, Madrid le ha arrebatado a Asturias 63 firmas que estaban asentadas en la región desde el año 2016.

Las diferencias impositivas entre Madrid y Asturias no llevan camino de reducirse. La nueva presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, anunció en la primera jornada del debate de investidura, el pasado martes, una nueva rebaja fiscal que reducirá el recibo del IRPF en un 5,5% a todos los contribuyentes madrileños, más allá del tramo de ingresos por el que tributen. Las primeras estimaciones arrojan una merma de 300 millones de euros para las arcas madrileñas.

«Discriminación fiscal»

El escenario impositivo español que se lleva dibujando en los últimos años ya fue objeto de denuncia por parte de la Federación Asturiana de Empresarios. En su documento 'Sin empresas no hay paraíso', en el que definen el «despliegue de las 22 acciones ineludibles para el progreso de Asturias», la patronal dedica un capítulo a la «eliminación de la discriminación fiscal» de la región.

El sector empresarial asturiano ha mostrado en varias ocasiones su preocupación por la falta de homegeneidad en la carga impositiva de las diferentes comunidades y apuesta por un modelo para la región que incluye rebajas fiscales.

La patronal asturiana estima que la carga impositiva que se aplica en Asturias pone a la región en una situación de desventaja frente a otras comunidades, que cuentan con un escenario más favorable para atraer y mantener patrimonio o talento laboral.

En el debate, más allá de cuál es el modelo que genera más ingresos para las comunidades, está el mantenimiento de los servicios públicos. La defensa de una carga impositiva adecuada para sufragar la sanidad o la educación choca con la idea de que es precisamente la rebaja de la carga fiscal la que hace que aumente la actividad, y con ella los ingresos, para acometer estos gastos.

Dos visiones, dos modelos, que se discutirán en los próximos meses en el marco de una negociación más amplia que definirá las cuantías que recibirán las comunidades del Estado y que suponen las mayores aportaciones a sus presupuestos. Del resultado dependerá buena parte del futuro de las cuentas públicas asturianas.

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