Juan Cofiño González, vicepresidente y consejero de Infraestructuras, Medio Ambiente y Cambio Climático: «Conozco la casa, la región y los problemas, así que habrá que aplicarse»

El vicepresidente y consejero de Infraestructuras, Medio Ambiente y Cambio Climático, Juan Cofiño. / PIÑA
El vicepresidente y consejero de Infraestructuras, Medio Ambiente y Cambio Climático, Juan Cofiño. / PIÑA

Es licenciado en Derecho y exconsejero de Obras Públicas y Vivienda | Después de dieciséis años apartado de la política activa, regresa como número dos de Barbón en el Principado y diputado autonómico

P. LAMADRIDGIJÓN.

De ser el diputado más joven de la Junta General a convertirse en uno de los miembros más veteranos del nuevo Gobierno del Principado. Juan Cofiño González (Parres, 1957) ha regresado a la política activa por todo lo alto. Tanto es así que estrena cargo: el de vicepresidente del Principado. Una figura recuperada por Adrián Barbón para dar mayor peso a la labor del Ejecutivo. Una ardua tarea que compaginará con otra que no le va a la zaga, la de consejero de Infraestructuras, Medio Ambiente y Cambio Climático, que le llevará a enfrentarse a algunos de los mayores obstáculos de la región.

Cofiño tiene a su favor una dilatada experiencia en política. Licenciado en Derecho y especialista en telecomunicaciones, derecho de familia, responsabilidad civil y protección de datos fue diputado en la Junta General entre los años 1983 y 2003. Asimismo, ha ocupado diversos cargos en la Administración asturiana: consejero de Obras Públicas, Vivienda, Transportes y Telecomunicaciones (1993-1995), secretario general de la Presidencia del Principado y presidente de las empresas públicas Vipasa y Sedes.

Además, fue secretario general de la Unión de Campesinos Asturianos (UCA), director de asesoría jurídica y regulación de Telecable y director jurídico del Grupo Euskaltel. También formó parte de la dirección de la Asociación Nacional de Operadores de Telecomunicaciones Digitales y de la subcomisión jurídica de la Asociación de Operadores de Telecomunicaciones de España. Con esta trayectoria profesional a sus espaldas, Cofiño encara sus nuevas labores «con mucha ilusión, aunque suene a tópico».

Y con «mucho agradecimiento» a Barbón por haber depositado en él su confianza para desempeñar un trabajo crucial a lo largo de los próximos cuatro años. No le son ajenas las labores que deberá llevar a cabo como vicepresidente, puesto que cuando fue secretario general de la Presidencia las funciones que le habían encomendado «eran similares, aunque quizá en un segundo nivel». Es decir, se encargará de tareas de coordinación, «sobre todo con los secretarios técnicos y el Consejo de Gobierno». Así, Cofiño deberá velar por la buena articulación de los mecanismos internos del Ejecutivo. Una parte «menos visible de la Administración, pero que tiene que funcionar», explica. En la otra ocupación que le ha adjudicado el presidente del Principado, al frente de la Consejería de Infraestructuras, Medio Ambiente y Cambio Climático, tiene incluso una mayor experiencia. No en vano, dicho departamento engloba materias similares a las que eran competencia de la Consejería de Obras Públicas, Vivienda, Transportes y Telecomunicaciones, que él mismo dirigió durante el mandato de Antonio Trevín.

«Conozco la casa, la región y los problemas, así que habrá que aplicarse porque es un campo muy amplio», apunta en alusión al ámbito de actuación de su departamento, uno de los que más peso tendrá durante la legislatura. Son bien conocidas las trabas que presenta el mapa de infraestructuras asturiano, con obras prioritarias que acumulan retrasos históricos. La variante de Pajares, la llegada de la alta velocidad, la conclusión de la autovía del Suroccidente y el plan de integración del ferrocarril de Gijón son solo algunos de los ejemplos que requieren más urgencia.

Obras pendientes

Con el anterior presidente autonómico, Javier Fernández, se firmó la Alianza por las Infraestructuras en Asturias para impulsar las obras pendientes en la región. En su discurso de investidura, Barbón hizo hincapié en que mantendrá el apoyo a esta iniciativa y negociará con el Gobierno de España la ejecución de los proyectos que han quedado a medias o ni siquiera han comenzado. En este asunto, así como en otros de vital importancia, Cofiño será su mano derecha.

A su responsabilidad al frente de las infraestructuras de la comunidad se añaden las relacionadas con el medio ambiente y el cambio climático, «que cada vez están más presentes». Sobre todo si se tiene en cuenta la ambiciosa postura del Gobierno de Pedro Sánchez en materia ambiental. A buen seguro, Cofiño mantendrá una comunicación fluida con el consejero de Industria, Enrique Fernández, para consensuar planes.

A la par, el vicepresidente desempeñará las tareas que le corresponden como diputado. Sobrada pericia tiene en estas lides. Buena prueba de ello fue su defensa en sede parlamentaria de la Ley de Cajas de Ahorros en el año 2000, cuando el grupo socialista llevó a la Cámara un texto al que se oponía el Gobierno de Vicente Álvarez Areces, el cual se aprobó con el apoyo de los diputados del PP.