Juan Vázquez se desmarca del acuerdo de Oviedo y tiende la mano a Barbón

Juan Vázquez y Nacho Cuesta, el pasado viernes, saliendo de la sede de Ciudadanos. / PALOMA UCHA
Juan Vázquez y Nacho Cuesta, el pasado viernes, saliendo de la sede de Ciudadanos. / PALOMA UCHA

Dirigentes socialistas llaman a relegar a Ciudadanos en la Junta por su «derechización», mientras Podemos e IU se abren al diálogo

A. SUÁREZOVIEDO.

Con palabras cuidadas, aparentemente inocuas, pero con un trasfondo de mucho calado, Juan Vázquez reafirmó ayer su condición de 'verso suelto' dentro de Ciudadanos y se desmarcó abiertamente del acuerdo alcanzado por el partido naranja con el PP para situar a Alfredo Canteli al frente de la Alcaldía de Oviedo. Y no solo eso, también reivindicó su autonomía a la hora de enfocar las inminentes negociaciones regionales y para explorar acuerdos «de cambio» en Asturias con el PSOE, al que no cita directamente pero al que sin lugar a dudas se refiere de manera velada. Aunque no lo va a tener fácil porque el enfado de Adrián Barbón y los suyos es monumental.

Bajan revueltas las aguas en Ciudadanos. El comité de pactos decidió el viernes, con el único reparo de Vázquez, pactar con el PP la alcaldía de Oviedo y desechar la oferta del PSOE, que incluía ceder al partido naranja la Presidencia de la Junta y un escaño extra en el Senado. El ex rector, más partidario de una visión más global de la política de acuerdos y que en el terreno autonómico no ha ocultado nunca su disposición a entenderse con los socialistas en su calidad de partido vencedor de las recientes elecciones del 28-A, se topa ahora con que lo sucedido en la capital cercena su planteamiento de partida.

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Así que ayer Vázquez dejó claro que el pacto de Oviedo no es cosa suya. Ciudadanos ha optado por «deslindar» la negociación autonómica y la local, razonó, y en este segundo caso la capacidad de actuación ha correspondido a los equipos municipales. «No he participado directamente» en las conversaciones, deslizó, «más allá de expresar opiniones en el comité de pactos y defender que los acuerdos deben plantearse en términos de cambio y no de intercambios».

Pero zanjado el capítulo local es hora de abrir el melón autonómico, y Vázquez se esforzó en aclarar a quien quiera escucharle dentro y fuera del partido que, aquí sí, piensa mover ficha y, en calidad de candidato y futuro portavoz parlamentario, va a «asumir el protagonismo que me corresponda» en la negociación. Su hoja de ruta no ha cambiado, pese a lo sucedido en Oviedo, y aunque en su mensaje no citó expresamente al PSOE, no hay otra opción sobre la mesa que no sea la que encabeza Adrián Barbón con la que buscar «la estabilidad, la centralidad y las políticas de cambio que Asturias necesita».

Pero Vázquez no lo va a tener fácil porque el enfado socialista con Ciudadanos es colosal. Para el PSOE el partido naranja ha girado definitivamente a la derecha y ha optado por «poner alfombra roja a la involución» que representa el PP, tal y como lamentó ayer mismo Barbón. Más duro aún, el ya ex alcalde de la capital, Wenceslao López, defendió que Ciudadanos ha quedado «descalificado» como aliado en la Junta General, mensaje que trasladó directamente a Barbón y que comparten un buen número de cargos y dirigentes socialistas.

Lo acontecido en Oviedo allana el camino al PSOE para intentar absorber el espacio de centro que con su maniobra dejaría libre Ciudadanos, y sitúa como aliados más propicios para asegurar la estabilidad de la región a Podemos e IU. Con más ahínco los segundos, con más recelo los primeros, desde ambas fuerzas se mostró voluntad de diálogo. A la necesidad de una «mayoría de izquierdas» que asegure las reformas necesarias apeló el coordinador provisional de Izquierda Unida, Alejandro Suárez. Lorena Gil, del partido morado, dijo ser proclive a negociar «medidas y programas» pero llamó a los socialistas a huir de «mercadeos y cambio de cromos».