Ana González promete una Alcaldía «de diálogo» pero con «la línea roja en la extrema derecha»

José Luis Fernández (PSOE), presidente de la mesa de edad, entrega el bastón de mando a Ana González tras su proclamación como alcaldesa. / JORGE PETEIRO
José Luis Fernández (PSOE), presidente de la mesa de edad, entrega el bastón de mando a Ana González tras su proclamación como alcaldesa. / JORGE PETEIRO

Más de 150 personas asistieron a un Pleno de investidura de guante blanco, sin la incertidumbre de los dos últimos mandatos

IVÁN VILLARGIJÓN.

Ocho años después, la Alcaldía de Gijón vuelve a ser socialista. El traspaso de poderes tuvo lugar en un Pleno sin las incertidumbres de los dos últimos mandatos, pues su resultado se conocía de antemano: la socialista Ana González sería la única candidata, votarían a favor de ella los once concejales del PSOE y el único edil de IU, y pese a no tener mayoría absoluta sería proclamada alcaldesa como cabeza de la lista más votada por los ciudadanos en las elecciones del 26 de mayo. Nadie se salió del guion y, cumplidos los trámites legales, a la una de la tarde Carmen Moriyón y Ana González se sentaban en el despacho de Alcaldía para firmar en presencia del tesorero y la interventora municipal el acta de arqueo, que refleja el estado de la tesorería en el momento exacto del traspaso de poderes. Moriyón abandonó después junto a su personal de confianza las dependencias municipales. Y González, ya regidora, salía pletórica a las puertas del Consistorito a recibir las felicitaciones y aplausos de los suyos, incluida alguna lágrima de emoción.

La sesión de investidura dio comienzo a las once de la mañana con centenar y medio de invitados repartidos entre el salón de plenos y el salón de recepciones. En un lugar privilegiado se sentaron las dos últimas alcaldesas, Carmen Moriyón y Paz Fernández Felgueroso; los hasta ahora portavoces de Foro y PSOE, Fernando Couto y José María Pérez; la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo; el secretario general de Sanidad y exconsejero del Principado, Faustino Blanco; y el senador y también exconsejero, Francisco Blanco. En vivo, desde los asientos habitualmente reservados al público, también pudieron seguir la sesión responsables locales de los partidos políticos, representantes del Cuerpo Nacional de Policía (Dámaso Colunga), Guardia Civil (Francisco Javier Puerta) y Comandancia de Marina (Carlos Orueta) y, entre otros, uno de los dos hijos de la flamante regidora. Por invitación de Podemos, se reservaron dos asientos a sendos representantes de la asociación de afectados de iDental y de la plataforma contra la contaminación. Ya en el salón de recepciones se entremezclaban antiguos concejales, representantes vecinales y sindicales y familiares de los nuevos ediles, entre ellos el exjugador del Sporting Castaño, pareja de la concejala de Ciudadanos Ana Isabel Menéndez.

Presidente de cumpleaños

El primer paso del ritual fue la conformación de la mesa de edad, que estuvo presidida como el mayor de la Corporación por el socialista José Luis Fernández -ayer mismo soplaba 61 velas y a la salida a la plaza Mayor no se libró de que un grupo de amigos y simpatizantes socialistas le cantaran 'Cumpleaños feliz'-, acompañado por Alba González, de Podemos, que tiene 33. Fueron los primeros en tomar posesión de su cargo y recibir la medalla de plata y el cordón rojo y blanco que les acredita como miembros de la Corporación. Les siguieron por orden alfabético los 25 restantes.

Solo cuatro ediles optaron por la fórmula del juramento, mientras el resto prometieron. José Ramón Tuero y Yolanda Huergo lo hicieron en asturiano. Y esta última, junto a sus dos compañeras de Podemos-Equo, alterando ligeramente la fórmula legalmente establecida, sustituyendo en concreto la referencia a la «lealtad al Rey» por «lealtad a la ciudadanía». Una de ellas, Alba González, añadió además de «por mi conciencia» prometía «en memoria de quienes dieron su vida por la democracia, la libertad y la justicia». Y Laura Tuero sumó al «hacer guardar la Constitución» un «hasta que pueda ser cambiada para que toda la ciudadanía tenga los mismos derechos».

Gobernar «para todos»

Llegó a continuación el turno de las intervenciones, de menor a mayor en función del resultado electoral obtenido por cada grupo. Aparte de las felicitaciones por adelantado a quien a todas luces iba a resultar proclamada alcaldesa, todos los portavoces incidieron en reclamar al futuro gobierno «diálogo» pese a su ventaja en número de concejales con respecto a las seis fuerzas restantes.

«Hoy va a recibir el testigo de quien ha sido una gran alcaldesa, que tuvo la máxima de 'gobernar para todos'. Su victoria no implica un cheque en blanco, sino un mandato de la ciudadanía para que también tenga en cuenta a la mayoría que no voto por usted», advirtió el portavoz de Foro, Jesús Martínez Salvador. También Eladio de la Concha, de Vox, apuntó que «la ciudadanía quiere más pluralidad y nos pide diálogo, distensión y consenso. No se trata de coger el bastón de mando e imponer una dictadura que cambia cada cuatro años».

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José Carlos Fernández Sarasola, de Ciudadanos, pidió a Ana González «que sepa mirar al futuro y tienda la mano a toda la Corporación para llegar a acuerdos lo más amplios posibles». Y Alberto López-Asenjo, del PP, en un tono más positivo, trasladó a la regidora que «siempre tendrá a nuestros concejales a su disposición para que podamos alcanzar el mejor consenso y la mayor colaboración para devolver la ilusión a los gijoneses».

La portavoz de Podemos, Yolanda Huergo, también se mostró dispuesta a «tender puentes y lograr acuerdos», aunque lamentó que no hubiera sido posible el diálogo antes de la sesión de investidura. «La ciudadanía decidió que nuestra posición fuera la de una oposición firme, la única oposición de cambio y progreso», advirtió -también C's y Foro se proclamaron líderes de la oposición, el primero por número de ediles y el segundo «porque sabemos lo que es gobernar»-. Aurelio Martín, de IU, indicó que «en ámbitos de sentido común serán obvios los consensos, pero en otros no debemos renunciar a los modelos y valores de la izquierda».

Ana González prometió que «el diálogo será nuestra manera de trabajar» y, tras el acuerdo ya cerrado con IU, anunció, su intención de comenzar «en unas semanas» el estudio de las propuestas de Podemos. Sí remarcó que «tengo una línea roja: no puede haber acuerdos con la extrema derecha ni con ninguna fuerza que niegue derechos».