La Policía señala «sin duda» a Luis Venta: «Era el único cliente en Correos»

La Policía señala «sin duda» a Luis Venta: «Era el único cliente en Correos»

El sobre anónimo precisa la sucursal y la hora de envío. Las cámaras de la oficina grabaron al diputado como el último usuario de esa jornada

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

El popular Luis Venta Cueli es el presunto autor de un delito leve de amenazas, según concluye el Cuerpo Nacional de Policía tras efectuar una sencilla investigación. Se trata de un comportamiento sancionado con pena de multa de uno a tres meses. Después de leer el atestado policial, el magistrado-juez Juan Laborda considera sin embargo que los hechos encajan más con una posible injuria, lo que en su grado más leve acarrearía sanción de tres a siete meses. Entre ambos extremos se mueve el horizonte penal de una de las historias más extravagantes que ha dado la política regional.

Los agentes de la comisaría de Gijón se pusieron tras ella el 30 de enero. A las 20 horas les visita el secretario general del PP local, Pablo González, para poner una denuncia. Los policías le advierten de que tiene obligación de decir la verdad y que caso de imputar falsos delitos a un tercero se expone a una condena de hasta dos años de cárcel. El edil asume el riesgo, y explica que tiene a alguien del partido encargado de hacerle llegar al Ayuntamiento la correspondencia dirigida al partido. En la víspera -cuenta- encontró entre esa documentación una carta a su nombre. «Es anónima, con un contenido claramente amenazante e injurioso», anota el agente que le toma declaración. «Se amenaza, entre otras cosas, con hacer pública información sin determinar, pero con clara intención perjudicial hacia su persona», abunda. El escrito alude a cinco empresas, tres de las cuales están relacionadas con familiares del denunciante. «¿Tiene algún problema con alguien?», le requiere el investigador. El político asegura que no y se da por cerrada la declaración.

Basta un vistazo al sobre para saber dónde buscar. Lleva una pegatina que señala que su misterioso remitente entregó el documento el 23 de enero, en la sucursal de Correos número 2 de Oviedo, a las 20.31 horas, abonando la tarifa de envío ordinario. Al acudir a la empresa pública los trabajadores fijan siempre estos datos como matasellos, antes de forma más manual, desde hace años mediante un sistema informático. La forma de evitar que le figuren al receptor es que el sobre se eche en algún buzón.

La empresa pública fija el momento y lugar de envío en todos los matasellos que pone

La Brigada de Información se mueve rápido y un día después de la denuncia ya está requiriendo a la empresa pública que le facilite todas las imágenes de las cámaras de seguridad de la oficina, sita en la calle León y Escosura, que fueran grabadas entre las 20 y las 21 horas en la fecha de autos.

Correos responde y vuelca el material en un USB. No cuesta imaginar la sorpresa del agente que, al insertarlo en su ordenador, se encarga de revisar el vídeo. El atestado policial lo relata así: «A las 20.29.34 horas, encontrándose la oficina vacía, accede un varón calvo, vistiendo unos pantalones vaqueros de color azul claro, camisa blanca y cazadora tipo plumífero de color azul marino, portando diversa documentación bajo el brazo».

Cerca de dos minutos y medio después «se observa, a la misma persona (...) aproximándose a la puerta para abandonar la sucursal, ya sin portar documentación alguna bajo los brazos, y a una empleada de correos abriéndole la puerta ya que previamente la había cerrado con llave al finalizar el horario de apertura». Es decir, el sujeto «es el único cliente que se encuentra en la sucursal».

El responsable del caso escruta los fotogramas, la cara del sospechoso, y se percata. «A través de las imágenes anteriores, el instructor de las presentes reconoce sin género de dudas a la persona descrita en párrafos anteriores que accede al interior de la sucursal, al tener una relevancia pública», refleja, con esas mayúsculas en el atestado original. Son demasiadas comparecencias ante las cámaras de televisión y fotógrafos de prensa, con los micrófonos de la radio, en el parlamento o actos del partido, representando diversos cargos directivos desde el año 2000, como para olvidar que esa imagen es la del hasta ayer secretario general del PP asturiano, Luis Venta.

El investigador evita ahondar en ese currículum. A efectos del atestado, se limita a añadir que, una vez revisadas las bases de datos policiales al sospechoso «no le constan antecedentes desfavorables». Es el 18 de febrero y el instructor da por finalizadas las pesquisas, matizando al juzgado de guardia que por ahora no puede hacerle entrega de la carta original. Aunque el escrito salió de una impresora, la Brigada de Policía Científica tiene aún pendiente procesar en el laboratorio el sobre y su contenido, por si pudiera extraer algún tipo de indicio más.