La fábrica Scorsese empieza a rodar

La Orquesta de Cámara ds Siero acompañó la proyección de 'Toro Salvaje' en la fábrica de armas de la Vega. / MARIO ROJAS

La proyección de 'Toro Salvaje' acompañada por la OCAS y la instalación 'El Ring' abrieron los actos de la Semana de los Premios

PABLO A. MARÍN ESTRADAOVIEDO.

La Fábrica Scorsese abrió ayer su portón en las instalaciones de la antigua Fábrica de Armas de La Vega para acoger la 'première' de este espacio que recrea el universo del cineasta premiado con el Princesa de Asturias de las Artes. Más de 8.000 personas se han apuntado ya a participar en alguna de las actividades propuestas en esta factoría de homenaje al cineasta neoyorquino, que aglutina el grueso de la programación de este año. Uno de sus filmes más icónicos, 'Toro Salvaje' (1980), ocupó el encuentro de ayer, que se inició con la apertura de la instalación audiovisual 'El Ring' del colectivo FIUM y tendría su momento cumbre en la proyección del largometraje protagonizado por Robert de Niro, con el acompañamiento musical de la Orquesta de Cámara de Siero (OCAS). Dos piezas clave de su banda sonora, el 'Intermezzo' de Cavalleria Rusticana y la 'Barcarola' de la ópera Silvano, ambas de Pietro Mascagni, revivirían en la sala interpretadas por el conjunto, dirigido en esta ocasión por Aarón Zapico.

'El ring' es un homenaje a la película de Martin Scorsese, pero también una reflexión metafórica «sobre la soledad que conllevan los procesos de creación», como el que llevó al cineasta a realizar su obra. Así definía la instalación, Cristina de Silva, autora junto a Nacho de la Vega de esta obra que cuenta con la iluminación de Pelayo Rodríguez. Mientras llegaban los primeros espectadores, la artista explicaba que cambiaron «los códigos: un ring y los referentes del imaginario de Scorsese con las imágenes y música de la película, pero dándole otra narrativa». Todo ello para invitar a reflexionar sobre la soledad del creador, ya que, para De Silva, «quien no pertenece a ese mundo puede pensar que las ideas salen de manera fluida y la verdad es que se pasa bastante mal en ese esfuerzo. Es lo que queríamos mostrar con los elementos que trabajamos habitualmente: el formato instalativo, la luz, la proyección y el haz, que nos recuerda al cine de antes», detallaba.

Momentos antes de la proyección, el director Aarón Zapico calificaba de «un gran honor inaugurar esta Macrofábrica Scorsese» poniendo banda sonora en directo al filme, una experiencia no exenta de dificultades ya que «estamos sustituyendo la banda que hizo una orquesta hace cuarenta años con un tempo y una curva interpretativa determinados. Es complicado, pero con trabajo todo se puede» y aseguraba que «es muy emocionante, por la carga dramática que tienen las imágenes con esa música. La cantidad de lecturas de esta joya es infinita, creo que la gente, cada uno con sus emociones. lo va a sentir así». Los aplausos de los 300 espectadores que habían agotado en cinco minutos las entradas gratuitas para la cita corroborarían las palabras de Zapico al final de la proyección.

 

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