«Hay muchas mujeres referentes, modelos para la sociedad, pero hay que mostrarlas»

Aitana Sánchez Gijón, ayer, en Oviedo. / MARIO ROJAS
Aitana Sánchez Gijón, ayer, en Oviedo. / MARIO ROJAS

«¿Que hay quien empieza a cansarse de nuestras reivindicaciones? pues no le queda nada», dice la intérprete tras contar que ella también entró en «un agujero negro»

PACHÉ MERAYO OVIEDO.

Fue sin duda el centro de atención de la jornada en el Hotel de la Reconquista. Entre americanas de todos los azules y grises, ella, Aitana Sánchez-Gijón (Roma, 1968), ejercía imán con un rojo iluminado. Se estrenaba como miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de las Artes y a su mesa de deliberaciones acudía, «prometido», con los deberes hechos. «He estudiado a todos los candidatos, claro», decía antes de sentarse con las otras cuatro mujeres y diez hombres con voz y voto, que hoy pondrán nombre propio al primero de los ocho galardones de esta XXXVIII edición. Antes de que se acabe el año la actriz cumplirá medio siglo, pero mantiene la belleza intacta. La misma que aguantó algunos de los mejores primeros planos del cine nacional. Sin embargo, desde que cumplió 35, «como todas» ha «dejado de existir» para la gran pantalla.

-¿Cómo se enfrenta a esta misión de jurado?

-Con muchísima responsabilidad. Seré al principio bastante cauta, atenderé a los que tienen más experiencia y luego intervendré.

-¿Qué le parecen los aspirantes?

-Y las aspirantes, que yo tengo favoritos y favoritas. Algunos me han sorprendido por su trabajo, que no conocía. Hay gente extraordinaria, pero ya sabe no podemos decir nada.

-¿Le gustaría que ganara una mujer?

-Me encantaría. Es muy importante aumentar la presencia de las mujeres, visibilizar su trabajo. Hay muchas que son auténticos referentes, modelos para la sociedad, pero tenemos la obligación de mostrarlas.

-Hay quien empieza a estar cansado de nuestras reivindicaciones.

-¿Sí? pues no les queda nada. Porque es nuestro momento. Creo que este año han cambiado las cosas. Es un magnífico punto de partida, consecuencia del caldo de cultivo que hemos estado sembrando. Estamos frente a una cuarta ola.

-La teoría está muy clara, ¿pero cómo logramos esa igualdad en la práctica?

-Tiene que moverse todo desde los cimientos. En la familia, por supuesto, en la escuela. Hay que cambiar el relato y poner la mirada en los muchos referentes femeninos.

-En el caso de su trabajo, más en el cine que en el teatro, la desigualdad es evidente hasta en la edad.

-Entre los 35 y los 55, que es una edad maravillosa, desapareces. Entras, como entré yo, como entramos casi todas, en un agujero negro. Desapareces. Pasas de ser el objeto del deseos, que es lo que somos en el cine, a ser, como mucho la madre del objeto del deseo. Con poco más de 30, un bebé de dos meses y un hijo de dos años, me convirtieron de repente en la madre de un personaje de veintitantos. Pues bueno... Otro personaje satélite

-¿Personajes satélite?

-Sí, es en lo que te conviertes, en un elemento independiente, pero dominado por otro más poderoso.

-Y así las cosas, ¿qué realidad es la que se cuenta?

-Pues una totalmente falseada.

-¿Qué opina del caso Weinstein y del movimiento Me too?

-Creo que ha sido una puerta por el que han salido muchas cosas que no debían permancer ocultas, pero me gustaría decir que esto no ocurre en el cine. Es un mal endémico de la sociedad machista. En otras profesiones se da igualmente o más si cabe.

-¿Usted ha vivido alguna situación parecida?

-No tan bestia como las denunciadas en Hollywood, pero sí, claro. He vivido momentos incómodos.

-¿La industria en España se ha salvado del escándalo?

-Yo creo que aquí no ha ocurrido algo tan fuerte. Se hubiera sabido, más a estas alturas con todo lo que ha salido a la luz en Norteamérica. Pero insisto no es un mal de nuestra profesión. Lo es de la existencia de una relación de abuso de poder. Siempre es el abuso de poder.

-¿Qué me dice de otra relación, la de la cultura con la política?

-Pues que se llevan muy mal. Lo que hacemos es incómodo para el poder político, ya que pretendemos sacar la realidad de debajo de la alfombra. Y eso siempre es incómodo.

-Ha bajado el IVA del teatro, pero no del cine ¿y eso? ¿Se ve el teatro con más peso cultural?

-Me parece inconcevible. Pero más que el porno tenga que pagar menos todavía. Solo un 4%. ¿Lo puede entender alguien? Me gustaría estar dentro de esas mentes privilegiadas que deciden esas cosas, pero no lo estoy.

-Usted fue presidenta de la Academia del Cine ¿logró sacar adelante los retos que se propuso?

-Se cumplieron muchos, pero tuvimos muchos escollos en el camino.

-Personalmente aprendió algo de esna experiencia?

-Claro, siempre se aprende. En mi caso me sirvio para estar más cerca de los que tienen que gestionar.

-Su trabajo le permite vivir otras vidas. ¿Eso es leyenda o realidad?

-Te permite vivir solo la tuya, pero proyectándola en la de otros que te hacen bucear en tí y hacerte preguntas.

-¿Qué personaje le ha dado mvás?

-Sin duda, Medea.

-Inició una carrera internacional que se paró ¿Qué paso?

-Que no estaba en mis anhelos. Volví a España para hacer 'Una gata sobre el tejado de cinz caliente' y nunca me he arrepentido.

-Tras las 'Troyanas', en qué está trabajando?

-Preparamos un montaje teatral sobre Nora, de la 'Casa de Muñecas'.

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