El eclecticismo por bandera

La escritora en una foto de 2011. / EFE
La escritora en una foto de 2011. / EFE

Siri Hustvedt ha tocado todos los palos de la literatura y ha unido ciencias y letras | Creció entre cultura y lectura en el Medio Oeste, se hizo mayor en la efervescente Nueva York de los setenta y en 1982 se casó con Paul Auster

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

El jurado lo tuvo claro: «Su obra es una de las más ambiciosas del panorama actual de las letras. Incide en algunos de los aspectos que dibujan un presente convulso y desconcertante, desde una perspectiva de raíz feminista. Y lo hace desde la ficción y el ensayo, como una intelectual preocupada por las cuestiones fundamentales de la ética contemporánea». Esas son las razones para elegir a Siri Hustvedt Princesa de las Letras, para encumbrar a la autora traducida a más de treinta idiomas cuya obra contribuye al diálogo «interdisciplinar entre las humanidades y las ciencias».

El eclecticismo del que ha hecho bandera esta mujer puede que se sustente en una existencia mestiza y rica: es la hija de noruegos nacida en el Medio Oeste americano que se deja seducir por la efervescencia del Nueva York de los años setenta. Ha tenido formidables campos de cultivo vital Siri Hustvedt, que une a sus múltiples méritos una circunstancia personal que no es menor sino todo lo contrario: desde 1982 está casada con Paul Auster, quien en 2006 recibió su Príncipe de Asturias de las Letras con ella a su lado.

Tiene 64 años esta ensayista, novelista y circunstancial poeta que ha sabido como nadie conjuguar ciencias y letras, que lo mismo amuebló su mente a golpe de psiconálisis y leyendo a Freud a los 16 años que con los textos de Charles Dickens, a quien dedicó su tesis doctoral tras licenciarse en Historia por la Universidad de Columbia.

Neurociencia, historia, literatura... Y reflexión profunda, siempre bajo el prisma del feminismo, son otros ingredientes en la vida y obra de una autora que inició su carrera literaria en 1992 con 'Los ojos vendados' y que este mismo año publicó la última novela, 'Recuerdos de futuro', una obra de inspiración autobiográfica. En el camino, 'El hechizo de Lily Dahl', 'Todo cuanto amé', 'Elegía para un americano', 'El verano sin hombres' y 'Un mundo deslumbrante'. Como poeta es autora 'Leer para ti' (aunque no piensa repetir, dejó claro en su visita Avilés hace dos años que la poesía no le hace feliz), mientras que en su faceta de ensayista ha firmado 'En lontananza', 'Los misterios del rectángulo', 'Una súplica para Eros', 'La mujer temblorosa o la historia de mis nervios', 'Vivir, pensar, mirar' y 'La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres', una recopilación de escritos sobre feminismo, arte y ciencia firmados entre 1998 y 2016,

La suya es una voz propia, una voz única, un voz diferente que lo mestiza todo sin miedo, que lo aglutina y lo enreda con ánimo desenredante: arte, psicología, ficción, no ficción, compromiso ético...

Sus intereses son plurales por genética, por ética e incluso por estética. Se crió hablando noruego, francés e inglés, hija de una madre profesora de francés y bibliotecaria del St. Olaf College y de un padre que el primer profesor de Estudios Noruegos de EE UU distinguido con la Orden del Rey Olaf V. Es, pues, una norteamericana de mirada amplia, con mundo y perspectivas inmensas sustentadas sobre los solventes mimbres de la lectura y cultura, del conocimiento y el sentimiento.

En Minnesota empezó todo. Allí nació la mujer curiosa, la que sedujo y se dejó seducir por el Nueva York, y más concreto Brooklyn, en el que ha parido buena parte de sus novelas y ensayos. Kierkegaard, Emile Benveniste, Roman Jakobson, Mikhail Bakthin, Lacan, Freud, Mary Douglas, Ricouer, Julia Kristeva han sido y son sus referentes. Ahora ella lo es para muchos en la literatura y en la neurociencia, en la ética y la epistemología, en una obra que además de en las editoriales ha encontrado acomodo en las revistas científicas.