El teléfono contra el acoso escolar recibe 15 peticiones de auxilio diarias

Tres de cada cuatro víctimas tardan meses o años en contarlo y más de la mitad sufre los ataques a diario

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

El teléfono nacional contra el acoso escolar (900 018 018) recibió el año pasado una media de 15 llamadas diarias de padres y alumnos para denunciar que los menores eran víctimas de esta lacra y para pedir ayuda a los expertos que atienden este servicio gratuito y confidencial que funciona los 365 días del año.

El teléfono nacional, creado en noviembre de 2016 por el Ministerio de Educación, recibió en 2018, en su segundo año de funcionamiento, 12.799 llamadas, de las que 5.557 fueron para denunciar casos concretos de acoso escolar. El número de casos comunicados bajó un 33% con respecto al primer año de servicio, que contabilizó más de 8.300 denuncias, pero fuentes ministeriales indicaron que no se debe a un descenso del problema en España sino, fundamentalmente, a que en 2017 y 2018 fueron varias las autonomías que abrieron sus propios servicios telefónicos de ayuda a los alumnos acosados.

Dos datos transmiten la medida del miedo y la angustia que padecen las víctimas. En tres de cada cuatro casos comunicados (el 73%) el menor tarda muchos meses, e incluso años, en decidirse a contar lo que le ocurre y pedir ayuda, y más de la mitad de los afectados (el 54%) sufre el acoso escolar a diario. Sin embargo, una vez dado el paso, son los progenitores, más en concreto las madres, los que toman la iniciativa en busca de una solución. Son los padres los autores del 79% de las llamadas al teléfono de ayuda nacional. Los propios agredidos solo solicitaron auxilio personalmente en el 3,78% de las ocasiones, porque como confesaron ellos mismos se sentían intimidados en al menos la mitad de los casos denunciados.

El grueso de los casos se da entre los 10 y 13 años, el 40% sufre ansiedad y la cuarta parte disminuye su rendimiento escolar

Las más de 5.000 denuncias recibidas en 2018 han servido para establecer un perfil aproximado de víctima y agresor, de la tipología de ataques y de las consecuencias que tiene esta lacra en quienes la sufren.

El acoso escolar es un mal que se sufre ya desde los primeros cursos de Primaria, con un número significativo de denuncias a los 6, 7 y 8 años, pero que acumula casi la mitad de las víctimas (el 46%) entre los 10 y los 13 años, con un pico máximo del 14% a los 12 años. Por contra, el descenso de denuncias es drástico con la entrada en la edad juvenil. No hay diferencias significativas entre hombres y mujeres.

La edad media del acosador es similar. Según las comunicaciones al 900 018 018, el 30% de las denuncias señalaban a atacantes de entre 11 y 13 años. Aunque la mayoría de los acosos se producen por grupos, en los que suelen estar mezclados niños y niñas, los varones son los más acosadores, con el 39% de los casos, frente al 25% de las chicas.

Insultos, golpes y abusos

El tipo de acoso más denunciado es el psicológico, que en la mayoría de los casos (39%) toma la forma de insultos, pero también la de la maledicencia (24%) o las amenazas (18%). En lo que se refiere al acoso físico, los golpes y empujones se dieron en el 64% de los casos denunciados, seguidos de robos y roturas de pertenencias (20%), con un 12% de casos graves (peleas y palizas). En las denuncias por ciberacoso, muy presente entre los adolescentes, destacan las amenazas, insultos o burlas a través de las redes sociales, que se produjeron en el 78% de las ocasiones, con un 5% de ataques de contenido sexual.

En la categoría de acoso social, la denuncia más frecuente fue no dejar participar en actividades a la víctima, en un 33% de los casos. Entre los casos de acoso sexual en la escuela, destaca el hecho de degradar al menor con insultos o comentarios obscenos -la mitad de las llamadas de este tipo-, seguido de un 39% de acosos o intimidaciones sexuales, y de un 11% de abusos sexuales.

La persecución que sufren las víctimas tiene serias consecuencias. Los denunciantes presentan problemas psicológicos, con ansiedad en el 40% de los casos y tristeza en el 36%. Sus problemas físicos más frecuentes son los digestivos, presentes en el 30% de las llamadas, y los del sueño, en el 26%. Las relaciones sociales y personales también se ven muy afectadas, ya que el 52% de los menores no quiere ir al colegio y en el 24% de los casos disminuyó su rendimiento escolar.

El teléfono nacional contra el acoso escolar está atendido por psicólogos apoyados por trabajadores sociales y abogados. Se informa a quien llama sobre los pasos que debe seguir para comunicar la situación del acoso al centro educativo, con objeto de que se tomen las medidas oportunas. Pero, además, los casos que requieren atención especial, bien por su gravedad o bien por no haber recibido el apoyo esperado del colegio o instituto, se derivan a las fuerzas de seguridad y a la Fiscalía y los servicios de Inspección Educativa, respectivamente.