Operación Lubido-Hezurra

Así funcionaba la 'trama de Toño'

El jugador del Levante, Toño García, uno de los presuntos cabecillas de la trama./
El jugador del Levante, Toño García, uno de los presuntos cabecillas de la trama.

Los ingresos recibidos por los chantajes superaron los 500.000 euros

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUEGijón

La Operación Lubido-Hezurra, que se ha saldado con la detención de 14 personas y más de 5 investigados, ya suma al menos 40 víctimas, entre cuyos nombres más mediáticos se encuentra el exentrenador del Sporting de Gijón, Abelardo. La Guardia Civil apuntala una investigación que inició en marzo de 2018 tras la presentación de varias denuncias y cuyas cantidades percibidas fruto de las extorsiones cifran en 500.000 euros.

La trama se ha apodado 'trama de Toño' en referencia al jugador del Levante, Toño García, puesto en libertad aunque sigue investigado en la causa. Entre los delitos de los que se les acusa están las amenazas, blanqueo de capitales, tráfico de drogas, usurpación de estado civil y falsificación de documentos.

¿Cómo actuaban?

Aunque el grueso de la operación se ha centrado en las amenazas a las víctimas tras ponerse en contacto con una web, no todos los denunciantes recibieron los chantajes de la misma forma. En el caso del 'Pitu' Abelardo, la organización se puso en comunicación con el exentrenador del Sporting para que ayudara económicamente a un supuesto enfermo de cáncer, según confirmaron a EL COMERCIO fuentes cercanas al asturiano. Abelardo pagó dos transferencias bancarias por un importe cercano a los 30.000 euros e inmediatamente denunció el caso a la Policía.

Imagen de la Operación Lubido-Hezurra.
Imagen de la Operación Lubido-Hezurra. / Guardia Civil

No obstante, la vía principal de ingresos de la trama venía, según ha apuntado la Guardia Civil, tras haberse puesto en contacto con mujeres que ofrecían sexo a través de internet, unas citas que nunca se produjeron. Y es, en este punto, donde se iniciaba la extorsión. Las víctimas comenzaban a recibir mensajes y llamadas. Se exigía el pago de diferentes cantidades de dinero a cambio de silenciar la situación a pareja o familiares. Unas coaciones que, según contaron las víctimas, se transformaron en amenazas de muerte en muchas ocasiones.

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Todos los detenidos estaban afincados en la provincia de Valencia. Su estructura se dividía en dos grupos: los cabecillas, encargados de realizar las extorsiones una vez que las víctimas interactuaban con la web de contactos; y las 'mulas', los que aportaban las cuentas bancarias y recibían los ingresos de las actividades delictivas antes de ponerlas en manos de la organización.

La operación ha sido desarrollada de forma conjunta por agentes de la Guardia Civil de las Comandancias de Teruel y Guipúzcoa y coordinado por el Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción nº 3 de Teruel.