El interminable viaje de 'Milinko'

'Milinko', con su bandera, ayer, en La Romareda. / R. N.
'Milinko', con su bandera, ayer, en La Romareda. / R. N.

Este incansable sportinguista alcanzó en Zaragoza los 200 desplazamientos

J. BARRIO ZARAGOZA.

El 22 de junio de 1997 inició un largo viaje que ayer le arrastró hasta Zaragoza. Un viernes por la noche con poca miga futbolística de partida. Un punto y seguido en ese maratón al que Roberto Narváez, el popular 'Milinko' (Gijón, 1979), se somete temporada tras temporada. Desde aquel iniciático desplazamiento al Tartiere, hace más de veinte años, hasta La Romareda, donde ayer cumplió doscientas visitas oficiales dejándose la garganta en la grada visitante. «Para mí es un orgullo. Nunca pensé que podía alcanzar una cifra tan alta de partidos siguiendo al Sporting. El día ha sido muy emocionante y espero que sean muchos más y, sobre todo, en Primera División», relata a EL COMERCIO antes del inicio del encuentro.

Su estadística particular incluye exclusivamente partidos de la Liga y de la Copa. Estuvo, por ejemplo, en aquella preparación que dirigió 'El Pitu' en Arcos de Valdevez (Portugal) en 2016, pero esas experiencias no las mete en la calculadora. «Hace tres años», prosigue, «ya pude también cumplir el sueño de estar presente en todos los desplazamientos. Fue en la temporada que logramos la salvación en Getafe». Cada viaje ha tenido su miga y su dificultad. Mucha letra pequeña. Ha vivido más de una odisea para estar animando en vivo al Sporting de forastero.

El viaje que recuerda con más cariño fue el del último ascenso en el Villamarín. ¿Y el más complicado? «En Primera, me metí 15 horas en Alsa para ir a Granada, con transbordo en Madrid, y otras 15 de vuelta. Todo para estar cuatro horas en Granada», explica 'Milinko', un sobrenombre (casi nombre), que le acompaña desde la adolescencia. Hoy por la mañana, cuando Gijón se esté desperezando, bajará del autocar tras su odisea número doscientos.