«¿Bertín y César? Si alguien conoce lo que hay abajo soy yo. Sabemos qué tenemos»

«Se ha querido hacer ver como que la entrada de Hernán Santana a Damián Pérez era una acción voluntaria», critica

J. BARRIOGIJÓN.

José Alberto dejó entrever ayer cierto malestar con algunas cuestiones vinculadas a la actualidad del Sporting. Cuando se le preguntó por el partido realizado por los extremos Bertín y César García el pasado fin de semana -distinguiéndose como goleadores en el filial ante el San Sebastián de los Reyes- y sus posibilidades de subir en el futuro, replicó con ironía, defendiendo su conocimiento de la cantera y su contacto semanal con Samuel. «¿Han visto el partido (a los periodistas)? Me hace mucha gracia a veces. Si alguien conoce lo que hay abajo les puedo asegurar que soy yo. Bertín hizo dos goles, pero jugó de delantero, no de extremo. Para hablar hay que saber lo que tenemos entre manos y nosotros lo sabemos», señaló en un inicio. Poco después, ya en otro tono, añadió sobre la pareja de canteranos que «tienen que hacer eso en el tiempo, no vale con demostrarlo solo en uno, dos, tres, cuatro o cinco partidos».

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También manifestó contrariedad cuando fue cuestionado por el número de sesiones semanales que dirige a puerta cerrada, ampliándose a tres entrenamientos sin público últimamente. «No queremos dar pistas a los contrarios. Muchas veces están ustedes (los periodistas) ahí y sacan información favorecedora para el rival. Eso es dar ventaja y no lo queremos», se sinceró el entrenador rojiblanco. En ese punto, reconoció, no le gustó cómo se relató una entrada realizada por Hernán Santana sobre Damián Pérez en un momento del entrenamiento del miércoles, cuando el canario entró con fuerza en la disputa de un balón e impactó con la pierna izquierda del argentino, que se retiró luego al vestuario: «Se ha querido hacer ver como que era una acción voluntaria o esa piquilla. Esa foto me llegó por ochocientos sitios y la realidad es que no pasó nada. Una entrada sin ninguna importancia. Si la sesión hubiera sido a puerta cerrada, nadie se habría enterado».