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Sporting | El Sporting sube su apuesta

El preparador físico Fran Albert, ante Molinero y Babin. / CARLOS GIL
El preparador físico Fran Albert, ante Molinero y Babin. / CARLOS GIL

José Alberto, que recupera a Pablo Pérez y a Nacho Méndez, mantiene la duda en el centro del campo | El equipo busca este mediodía su primer triunfo a domicilio contra el Huesca, otro recién descendido

JAVIER BARRIOHUESCA.

Forastero en un domingo de fútbol en El Molinón, que rendirá tributo a Quini y Luis Enrique con la orquesta balompédica nacional, el Sporting perseguirá este mediodía en El Alcoraz su primer botín en el exilio. De caza mayor a los pies de los Pirineos, a derribar a un Huesca con carrocería y motor de recién descendido a Segunda, pescador de una ganga nipona de última hora en el tercer tiempo de un mercado de locura. Hoy parece que tendrá asiento en el banquillo el mediático Shinji Okazaki, otra amenaza para los rojiblancos, que han comenzado con garbo y resistencia el curso. Tres partidos, 70 minutos de ellos en inferioridad numérica, cinco puntos.

No han sucumbido todavía los de José Alberto en esta empinada cuesta que se anunciaba para abrir boca en el campeonato, expresando fiabilidad defensiva y algún ramalazo de calidad, todavía en pequeñas dosis, casi siempre inspirado por el genio de Manu García. Hace una semana, el fino futbolista derrumbó al Albacete, liderando una brillante segunda parte para enganchar el Sporting sus tres primeros puntos del año. No compareció el VAR, mudo ante los manchegos, con el que los rojiblancos no se terminan de entender.

El técnico quiere prolongar el estado de gracia de los suyos este mediodía frente a otro rival de pedigrí, revelación de la categoría hace un par de años, cuando subió con Rubi, retornado en el presente como un aspirante claro desde su atalaya de El Alcoraz. Ahora dirige Míchel Sánchez, que también festejó aquel año con el Rayo Vallecano, entrenador hoy del tercer 'ex' Primera con el que se mide el pulso el Sporting en estas cuatro jornadas de exigente prólogo. En Huesca, coto vedado para un desplazamiento masivo de sportinguistas (solo se sacaron 150 entradas a la venta), los gijoneses quieren subir de nivel descorchando por primera vez como viajeros.

Con el equipo estacionado en Aragón desde el viernes, primero en Zaragoza y desde ayer en la ciudad de Huesca, la puerta de los Pirineos, José Alberto finalizó su plan de ataque fuera de Asturias. En territorio enemigo se preparó. No se esperan movimientos rimbombantes en su pizarra tras el buen comportamiento del Sporting frente al 'Alba'. Fue práctico y peleón, gris cuando tenía que arremangarse, sacando el hilo de seda en la segunda mitad para tumbar a los de Ramis en un combate de paciencia y resistencia. Se sigue echando de menos una relación más duradera con el balón, sin tanto cortocircuito en la creación, pero esto acaba de empezar. Y en lo demás, el Sporting apunta maneras.

Contendiente voluminoso

Llamados de nuevo a filas Nacho Méndez y Pablo Pérez tras la sanción, del primero, y la lesión, del segundo, José Alberto tiene margen para retocar, aunque no parecen probables los cambios de calado. Pedro Díaz completó una buena faena frente a los manchegos. Hasta cantó el primer bingo. Y la sensación es que el técnico seguirá dándole bola en el once. Pero con Nacho Méndez de vuelta, futbolista de plena confianza de José Alberto, todo es posible. Sí pueden resultar más discutibles los nombres de las bandas, que continúan bajo sospecha, con mucho altibajo en competición. Con el retorno de Pablo Pérez, que jugó en la izquierda en los dos primeros partidos, se añade otro elemento a la ecuación.

En El Alcoraz se encontrará el Sporting a un contendiente musculado y voluminoso en incorporaciones, con un cambio de cara notable. Jugadores con experiencia y recorrido en Primera como Mikel Rico y Pedro Mosquera. Otros con conocimiento de la categoría, como Juan Carlos, uno de los futbolistas que entraban por el ojo en el Almería del curso pasado. También se toparán los rojiblancos sobre el rectángulo de El Alcoraz con el madrileño Ivi López, quien jugó a préstamo unos meses en Gijón sin dejar huella. En Huesca busca una oportunidad de reenganche que dejó pasar con el Sporting, pese a los intentos de José Alberto y de algunos compañeros para que se enchufase a la acción. Ayer por la tarde se pasó por el hotel de concentración para saludar a antiguos compañeros. Míchel estudia calzarlo hoy al once.

Con un ataque frenético, sobre todo con Escriche y Raba, dañinos con espacios, el Huesca se coronó en la resaca del mercado con Okazaki, casi un regalo caído del cielo después de que la Liga impidiese al Málaga inscribir al japonés, libre entonces para comprometerse con otro club. Un lujo asiático para un contendiente pirenaico.

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