El Comercio
Asturianos por el mundo

«En Letonia vivo con 100 euros al mes»

Jorge Vigil-Escalera, con madreñes en Letonia.
Jorge Vigil-Escalera, con madreñes en Letonia.
  • Jorge Vigil-Escalera cambió Asturias por la república báltica, donde vive a su manera. «Soy políglota y mundial», dice este langreano que montó una casa rural siguiendo los pasos de la que entonces era su novia

El bisabuelo de Jorge Vigil-Escalera «casose cinco veces», así que no extraña que, en 2009, él «cogiese los bártulos», se liase la manta a la cabeza y cambiase Asturias por Letonia siguiendo los pasos de una novia letona con la que ya no está, pero con la que sigue manteniendo «una relación muy buena».

Como suele ocurrir, «el amor se acabó de tanto usarlo», pero este langreano nacido en La Felguera hace 56 años se quedó en la república báltica y ya tiene otra pareja:«Irina, una rusa a la que conocí por internet y que viene a verme una vez al mes, así que cualquier día voime con los rojos. Yo ye que soy mundial y políglota», bromea. Porque está claro que los idiomas no son ningún obstáculo para este aventurero sin complejos:«El que quiere puede. Yyo medio en francés, medio en inglés, medio en ruso y medio en letón me entiendo con todo el mundo. Y, si no, por gestos».

Yes que, además de en el amor, Jorge (o Xurde, como se hace llamar allí para que lo asocien con Asturias) tiene que arreglárselas con los clientes que llegan al negocio que abrió al público hace solo un año:Baltin Krogs, una casa rural con dos habitaciones que compró por 5.000 euros y que fue rehabilitando a su manera.

De hecho, «a mi manera» es la frase que más repite este lobo estepario que dejó atrás toda una vida como bancario de la Caja Rural «tras un despido improcedente». Yno se arrepiente en absoluto:«Estar 25 años de cara al público me quemó a tope. Ahora en los bancos todo es vender, vender y vender y a mí no me gusta engañar a la gente».

Y, si bien es verdad que ahora también tiene que atender a su clientela, la cosa es diferente:«Yo les doy las llaves y ellos a su aire y yo al mío. Esto es la tranquilidad total» porque el enclave es privilegiado. Y, además de ofrecer cenas románticas que él mismo cocina para los huéspedes más especiales con una suerte de «maridaje astur-letón», el hospedaje tiene sauna y resulta perfecto para los amantes del trekking, la pesca, la fotografía, los avistamientos de aves o la caza.

Precisamente, la caza es una de las claves de que Jorge Vigil-Escalera sea «prácticamente autosuficiente, al 80%. Porque tengo un amigo cazador que me llena la nevera para todo el invierno, cuando llegamos a los 30 grados bajo cero». A lo que se suman las hortalizas que él mismo cultiva en su propia huerta, las patatas que compra al vecino y los peces y cangrejos que moran en su estanque.

Y todo eso unido hace que «se viva bien con 100 euros al mes»:«Los servicios son mínimos, el agua se saca del pozo y, por ejemplo, internet me cuesta seis euros. Es como vivir cuarenta años atrás».

Eso sí:Xurde extraña poder «echar una parrafada en español de vez en cuando». Y, por su puesto, «los centollos y la sidra».

«Intenté hacela aquí, pero es imposible. La manzana no fermenta, así que me tengo que conformar con hacer vino de sidra, que tiene bastante graduación». Oel carácter asturiano, porque «Letonia está en las antípodas de las Cuencas» toda vez que «los letones son sosos, cerrados. Eso sí:todos son amigos tuyos cuando están hasta arriba de vodka. Porque el sinónimo de diversión es emborracharse hasta perder el conocimiento. Ellos y ellas».

Así que, de momento, Jorge, que lleva cuatro años sin pisar Asturias pero que siega con guadaña y cabruña por allá, no se plantea volver. «Ymenos, viendo la situación tan poco halagüeña que hay en España». O lo que es lo mismo:«A falta de compango, les fabes seguirán siendo con ciervo o jabalí y, como no hay sardines ni bocarte, tiramos de arenque».