El castaño es asturiano, no romano

Castaño. /Universidad de Oviedo
Castaño. / Universidad de Oviedo

Una investigación de la Universidad de Oviedo constata que se trata de una especie autóctona y descarta la creencia tradicional de que fue introducida por los romanos

EFE

El área cantábrica, y en particular Asturias, fue uno de los principales refugios climáticos del castaño hace más de 20.000 años, durante la última glaciación, lo que constata que la especie es autóctona del Principado y descarta la creencia tradicional de que fue introducido por los romanos. Así lo refleja una investigación liderada por la Universidad de Oviedo que confirma el carácter autóctono del castaño de Asturias, muy discutida hasta ahora en el conjunto de la península ibérica, una circunstancia que, según el estudio, podría tener importantes implicaciones en la planificación y gestión forestal de la especie.

Este carácter autóctono ya lo sugerían los análisis del polen y genéticos publicados en los últimos años, si bien el trabajo desarrollado por la Universidad de Oviedo, a raíz de una estancia de José Valentín Roces Díaz en la Universidad Masaryk de la República Checa, lo ha confirmado por medio de modelos matemáticos.

Según la investigación, el último máximo glacial (hace aproximadamente 21.000 años) condicionó a muchos de los árboles que ahora son dominantes en los bosques templados europeos, obligándolos a migrar o buscar "zonas de refugio" en el sur de Europa.

En el artículo publicado en la revista 'Palaeogeography, Palaeoclimatology', Palaeoecology se desarrollaron una serie de modelos espaciales para predecir la distribución del castaño en Europa en base a las condiciones climáticas actuales para luego extrapolarlos a las del último máximo glacial y del periodo especialmente cálido del holoceno medio (hace 6.000 años).

Los investigadores Borja Jiménez-Alfaro, José Valentín Roces Díaz y Pedro Álvarez-Álvarez.
Los investigadores Borja Jiménez-Alfaro, José Valentín Roces Díaz y Pedro Álvarez-Álvarez. / Universidad de Oviedo

Según el director del Grupo de Investigación de Sistemas Forestales Atlánticos (GIS-Forest), Pedro Álvarez-Álvarez, los resultados de estos modelos muestran que el castaño encontró zonas de refugio durante la última glaciación en las costas cantábrica y atlántica de la península ibérica, así como en Italia y Turquía.

Un resultado sorprendente ha sido, según el investigador, verificar la elevada idoneidad climática de gran parte del área cantábrica en el Holoceno medio lo que confirma que los pobladores de aquella época disponían de los frutos de esta especie para su alimentación, "varios milenios antes de la llegada de los romanos".

Para otro de los autores de la investigación, Borja Jiménez-Alfaro, el modelo matemático se ha proyectado sólo hacia el pasado, "pero es fácil predecir que si el clima continúa calentándose, como en el Holoceno medio, hace 6.000 años, que era más cálido que ahora, al castaño le irá bien (si hay suficiente humedad), a diferencia de lo que les ocurrirá a otras especies".

En la planificación de reforestaciones y repoblaciones, el criterio principal es que la recuperación natural se lleve a cabo solamente con bosque autóctono, aunque en ciertas zonas se permitan plantaciones alóctonas para la producción de madera.

Hasta la fecha, el castaño figura en los catálogos de especies alóctonas de Asturias por lo que este puede cambiar el diseño de las actividades de reforestación con una especie muy extendida en la península ibérica y especialmente en el Principado, donde sus aprovechamientos de madera y leña tienen gran relevancia, y donde las masas arboladas acumulan grandes cantidades de carbono.

Además, desde hace siglos ha tenido gran importancia en el esquema tradicional agroganadero del noroeste peninsular tanto por el aprovechamiento de sus frutos como de su madera para la construcción de hórreos y viviendas rurales.

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