«La proliferación del jabalí en toda Asturias es un problema serio»

José Carlos Cuervo en la sede de la sociedad La Perdiz./Susana San Martín.
José Carlos Cuervo en la sede de la sociedad La Perdiz. / Susana San Martín.

José Carlos Cuervo, presidente de la Sociedad de Cazadores La Perdiz de Llanera: «La caza es una manera de regular las especies; no creo que pasen muchos años hasta que llegue el momento en que se pague por cazar»

MARCOS GUTIÉRREZPosada

Nacida en 1929, la Sociedad de Cazadores La Perdiz de Llanera es una de las más veteranas del Principado. Su presidente, José Carlos Cuervo, explica que el relevo generacional y la renovación de la licencia del coto de Llanera (que vence en junio de este año) son sus principales retos.

–¿Cómo se aficionó a la caza?

–Como empezábamos el 80% de la gente que nos dedicamos a esto. Mi padre no cazaba, pero sí lo hacían dos tíos míos y un vecino. Yo salía con ellos. Ibas poco a poco, hasta la mayoría de edad en que podías hacerte con tu propia arma. Un poco como el que se saca el carné de conducir.

–¿Es La Perdiz la sociedad cinegética más veterana de Asturias?

–Creíamos que éramos la más antigua, pero parece que nos ganan en Pola de Allande, donde celebraron su centenario este año. Nosotros nacemos en 1929, según consta en los documentos más antiguos que tenemos. Nació por un grupo de vecinos que decidieron juntarse para practicar una afición común. Lógicamente, en aquella época las circunstancias por ejemplo del jabalí no eran las mismas que hay ahora.

–¿Conciben la caza como una afición?

–Sí, la caza es algo lúdico. Un deporte y una afición. Ahora nosotros parece que tenemos la obligación de cazar y no es así. Hace 25 años matar diez jabalíes en una temporada era algo extraordinario. Nosotros disfrutábamos igual antes, cuando se mataba uno al día que ahora, cuando parece que tengamos la obligación de matar tres o cuatro al día. Eso no es cazar, es otra cosa.

–¿Con los cupos autonómicos las sociedades de caza han incrementado mucho su actividad?

–Eso es prácticamente como un trabajo. Antes salías a cazar, no jabalíes, pero conejos, perdices u otros animales. Ahora con esta visión del jabalí, con presencia por todos los sitios de Asturias, existe esa creencia de que tienes que salir a cazar jabalíes a todas horas y eso es lo que no lleva bien la gente.

–¿Es un problema serio el jabalí?

–La proliferación en toda Asturias es un problema. No sé si grave, pero sí serio. Ten en cuenta que hay muchas carreteras, tráfico y los animales cada vez están más cerca de las ciudades. Están acostumbrándose al hábitat humano y a entrar en las ciudades. Genera diferentes problemas.

–¿Y dónde están los cazadores en relación a este problema?

–Estamos en el medio. Luego está el agravante relacionado con que la mayoría de la gente que se dedica a la caza es mayor. Al cabo de unos años no va a haber gente que cace, con lo cual el tema del jabalí va a ir a peor.

–¿Hay relevo generacional en la caza?

–No. Aquí en la sociedad tengo miedo que no tengamos ni diez personas con edades comprendidas en la veintena. Y todo ello teniendo en cuenta que puedes empezar a los 14 y cazan gratis hasta los 18. De los 18 a los 25 pueden cazar pagando media cuota, pero ni con esas. La caza es muy sacrificada; nosotros tenemos, por poner un ejemplo, un permiso para el jabalí que ya está solicitado en febrero y haga el tiempo que haga nosotros tenemos que salir igual. Un chaval que te venga de fiesta, por ejemplo, que sepa que tiene que salir a cazar, con mal tiempo y demás lo lleva mal. Y si encima tenemos en cuenta que ser cazador ahora está mal visto.

–¿Se sienten mal vistos por la sociedad?

–Nos sentimos muy incomprendidos. Desde fuera no ven la caza como realmente es. Lo contemplan como una especie de maltrato animal. Luego se quejan de que hay muchos jabalíes, ¡pues algo habrá que hacer con ellos! La caza es una forma de regular las especies. No creo que pasen muchos años hasta que llegue el momento en que se empiece a pagar por cazar. Ahora mismo, nosotros pagamos por cazar, pero dentro de no mucho tiempo no va a haber nadie y el problema va a seguir estando ahí.

–¿Cuántos socios tienen?

–Ahora mismo somos 314 socios. Es un número bastante bueno. No somos de las sociedades que tiene más miembros, pero tampoco estamos entre las que menos. Las que más socios tenemos somos las que nos encontramos en la zona centro de Asturias: Siero, Morcín, nosotros, Mieres… te vas a Los Oscos, Pesoz o Llanes y ya hay bastantes menos miembros.

–¿A qué se dedican en cuanto a caza mayor y menor?

–En caza mayor hacemos batidas y recechos de jabalí, corzo y corza. En lo que respecta a la caza menor dependemos de lo que entra. Este año, por ejemplo, está siendo bueno en arcea. No hay otra cosa. Si la arcea no entra no hay nada que cazar, por eso para suplir eso hacemos sueltas de perdices y faisanes de granja, con la intención de cazarlas y de ir repoblando. También está la paloma torcaz, porque codornices no se pueden cazar, perdiz autóctona no hay; tenemos un sitio vedado para el conejo, a ver si logramos que prolifere.

–¿Cómo se gestiona el coto?

–Queramos o no La Perdiz es una empresa. Nosotros manejamos un presupuesto de en torno a los 125.000 euros. Entonces tenemos 314 socios que pagan sus cuotas y de esas cuotas tengo que descontar los dos guardas a jornada completa que cobran todo el año. Aparte de eso, la sociedad tiene que hacerse cargo de los daños que hagan las especies cinegéticas a la agricultura y a la ganadería. Por ejemplo, si entra un jabalí en un prado, nosotros tenemos que asumir los daños. El año pasado esas cantidades fueron de 31.000 euros y eso lo pagamos nosotros, no se hace cargo la administración. Eso los ecologistas no lo saben o no lo quieren saber. Y nosotros los días de caza nos dedicamos a cazar, pero el otro día, por ejemplo, me llamó el 112 para avisarme de que tenían un corzo accidentado. Hubo que ir a recogerlo, llevarlo al veterinario y demás. Hace unos meses lo mismo. Nos avisó el 112 y fuimos a una finca, en la que un señor puso unas redes para que no se colaran los jabalíes y resulta que se colaron unos rayones y se quedaron atrapados.

–¿Qué objetivos tienen para 2018?

–Este año es complicado, ya que caduca la concesión del coto, que se renueva cada diez años. Tenemos que renovarla el 30 de junio, la consejería va a sacarlo de nuevo a subasta y tenemos que optar. Hace diez años entró otra sociedad, con una serie de trampas, y nos tuvo aquí parados tres años. El Tribunal Superior de Justicia dictaminó que nosotros teníamos la razón y que había que indemnizarnos. A raíz de nuestro caso cambiaron las bases de licitación de los cotos y creo que ya es casi imposible que alguien pueda intentar entrar aquí, mientras que la sociedad que lo lleve sea competente. Nosotros tenemos que presentar la contabilidad de los últimos tres años, el número de socios… cumpliendo el que lo lleva, es casi imposible que se lo quiten. Del 30 de julio que caduca, hasta que nos lo vuelvan a conceder nosotros no podemos cazar.

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