Batalla, amor y venganza

Aquiles Machado, como Manrico. / ÓPERA DE OVIEDO
Aquiles Machado, como Manrico. / ÓPERA DE OVIEDO

Cinco funciones integran el segundo título de la temporada, una obra ambientada en la Guerra de Sucesión en el reino de Aragón 'El Trovador', la popular ópera de Verdi, regresa hoy al Teatro Campoamor

RAMÓN AVELLO OVIEDO.

Hay obras que nacieron con buena estrella. Una de ellas es 'El trovador', o 'Il Trovatori', en italiano. En 1862, solo nueve años después del exitoso estreno de esta ópera en Roma, Verdi escribe a su amigo Arrivabene: «Si viajas a la India o al corazón de África, oirás en todas partes 'El trovador', mi obra más popular». Las venturas y desventuras de Manrico, su madre Azucena, su hermano El Conde de Luna y su amada Leonora, se convirtieron en la quintaesencia popular de la ópera e incluso en un símbolo de Italia. Por otra parte, frases ingeniosas como «Una ópera consiste en un tenor y una soprano que quieren hacer el amor pero un barítono se lo impide» (Bernard Shaw) o la alocada noche de los hermanos Marx en la ópera, tienen de fondo y de parodia a 'El trovador'.

En los 120 años de vida del Teatro Campoamor, 'El Trovador' es madrugador. Ya en 1902 tenemos la ópera en escena. Más adelante, en los setenta años de temporadas ovetenses, será, junto a 'La Bohème', 'Tosca', 'Lucia', 'La Traviata' y 'Rigoletto' uno de los títulos más representados. José Carreras, Ángeles Gulín, Antonio Salvatori, Katia Ricarelli o más cercano en el tiempo, Hui He, la Leonora china, y Elisabetta Fiorillo serían algunos de los protagonistas de esta ópera en Oviedo.

Los próximos 5, 11, 13 y 14, a las 20 horas, y el domingo, día 8 a las 19 horas, llega de nuevo al Campoamor 'El trovador', segundo título de la 70 Temporada de Ópera de Oviedo, en una coproducción de la Ópera de Oviedo y el Gran Teatro El Liceo, de Barcelona. En la representación ovetense, la dirección musical correrá a cargo del músico valenciano Ramón Tebar, al frente de Oviedo Filarmonía y el Coro de la Ópera de Oviedo. La concepción y dirección escénica, que relaciona la acción con Goya y sus 'Desastres de la Guerra', es de Joan Anton Rechi, del que recordamos una ingeniosa puesta en escena de 'Così fan tutte', de Mozart, la pasada temporada. Los intérpretes son Aquiles Machado (Manrico); Julianna di Giacomo (Leonora); Simone Piazzola (El Conde de Luna); Luciana d'Intino (Azucena); Darío Russo (Ferrando); María José Suárez (Inés); Jorge Rodríguez- Norton y Alberto García. La función del día 13, enmarcada en el ciclo Viernes de Música, estará representada por Antonio Corianò (Manrico); Meeta Raval (Leonora); Luis Cansino (El Conde de Luna) y Agostina Smimmero (Azucena).

La bizarría del drama español

Basada en la obra teatral homónima a 'El trovador' de Antonio García Gutiérrez, uno de los grandes éxitos del teatro romántico español. García Gutiérrez, quien inspiró también a Verdi 'Simón Boccanegra', fue el dramaturgo que inauguró en España, precisamente con 'El trovador', la salida del autor a escena el día del estreno. Verdi tuvo especial interés en que los libretistas Salvador Cammarano y Leone Bardara se ajustasen a lo que el compositor denominaba «la bizarría del drama español».

La ópera se ambienta en la Guerra de Sucesión en el reino de Aragón, a finales de la Edad Media. Estructurada en cuatro actos se representa una truculenta historia romántica. Una mujer gitana es quemada viva, al ser acusada de echar el mal de ojo a uno de los hijos de don Nuño de Artal, el padre del Conde de Luna. La gitana tenía una hija, Azucena, que para vengar a su madre, quemó a uno de los dos hijos de don Nuño. Junto a las puertas del castillo, apareció el esqueleto de un niño entre los restos de una hoguera. Pasaron los años y el hijo de don Nuño es el Conde de Luna, hombre apasionado y que ama a Leonora. Pero Leonora a quien quiere es a un misterioso trovador llamado Manrico, opuesto en la política al conde de Luna. Manrico es, supuestamente, hijo de Azucena. Durante dos horas, estos personajes se encaminan a un tétrico final.

Sobre este melodrama, Verdi crea un drama de ciertas reminiscencias psicológicas, en el que se fusiona la exacerbación romántica con una caracterización realista, un tanto ténebre. La concepción de las voces es muy original, especialmente en el personaje de Azucena, con la que Verdi perfila una nueva categoría vocal de mezzosoprano. Formalmente, 'El trovador' continúa con la estructura tradicional heredada del belcantismo, de escenas cerradas. Cada una de ellas suele empezar por un recitativo, al que le sigue o bien la 'cavatina' o aria, melódico y pausado, o bien un número concertante, dúo o terceto, para terminar con la ágil 'cabaletta'. En este sentido, se pierde algo la continuidad dramática que Verdi había experimentado con 'Rigoletto'. Sin embargo, la fuerza y belleza vocal, la expansión dramática de algunos números como el 'Miserere', y cierto pintoresquismo sonoro hacen que esta ópera no solamente sea popular, sino de una sólida grandeza musical.

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