Dos debutantes en el Teatro Campoamor

El barítono y la soprano, en un pasillo del Campoamor. /  ALEX PIÑA
El barítono y la soprano, en un pasillo del Campoamor. / ALEX PIÑA

Anne-Catherine Gillet y Edward Nelson defienden una ópera que revolucionó el género, «cotidiana por humana, pero apasionante» Los protagonistas de 'Pelléas et Mélisande' ya han interpretado esos papeles en su virtuosa carrera

ALBERTO PIQUERO OVIEDO.

Son la soprano Anne-Catherine Gillet (Libremont, Bélgica, 1975) y el barítono Edward Nelson (Los Ángeles, 1988) los protagonistas de la ópera de Claude Debussy, 'Pelléas et Mélisande', que se estrena el próximo domingo (19 horas) en el Teatro Campoamor. Debutantes ambos en este escenario, poseen una trayectoria profesional que ha recibido múltiples reconocimientos. Anne-Catherine ha interpretado hace una década el mismo rol que la ha traído a la temporada operística ovetense. Ha sido dirigida, entre otros, por Alberto Zedda o Jesús López Cobos. Edward Nelson dio vida también a Pelléas en la Ópera Nacional de Noruega el pasado año. En su vitrina tiene el Premio Corbett o los galardones otorgados por la Gerda Lissner Foundation y la Opera Columbus.

Crean un ambiente de camaradería muy distendido a su alrededor, circunstancia favorable para comenzar el diálogo en tono y timbre ligeros. ¿Por qué llegaron a la música clásica, en vez de seguir las pautas que en la Bélgica natal de la soprano podía orientar, por ejemplo, Jacques Brel? Tras las risas cordiales, Anne-Catherine Gillet sorprende con su respuesta: «No he tenido la oportunidad de conocer a Jacques Brel (falleció cuando ella tenía tres años), pero sí que he hecho un dueto con Salvatore Adamo, en 'Pourquoi tu chantes', un tema inspirado en lo que le preguntaba Onassis a María Callas: '¿Por qué cantas si lo tienes todo?'». Para redondear la inesperada declaración: «Este próximo sábado, Adamo canta en Barcelona y uno de los miembros de la orquesta es mi marido...». Por lo que se refiere a las partituras operísticas, explica que «a los dieciséis años me preparaba en flauta travesera y una profesora consideró que tenía buena voz. Así comenzó».

El enlace estaba hecho: ¿Por qué canta Edward Nelson? «Cuando era más joven, me acerqué al jazz, a los musicales, estudié piano y canté en un coro. La música clásica la descubrí en la Universidad de Cincinnati, entre las opciones que allí se ofrecían. Creo que la ópera me escogió a mí. Y cada vez me apasiona con mayor intensidad».

'Pelléas et Mélisande' está considerada como la ópera que revolucionó el género y le abrió las puertas al siglo XX (levantó el telón por primera vez en 1902, creando un notorio escándalo, que incluyó balidos de los espectadores en la escena de los corderos, del cuarto acto). ¿Cuál es el motivo para considerarla tan renovadora? «Pasó del verso poético a la prosa, siguiendo de manera bastante fiel el texto teatral de Maurice Maeterlinck. Y la música se convirtió en la interpretación de lo que están pensando los personajes», aclara Edward Nelson, mientras que Anne-Catherine estima que «daba un paso más allá de Verdi o Wagner, sin presentar las cosas en blanco y negro, yendo a los matices del gris, de una forma introspectiva, que sin embargo desnuda y expone más a los personajes».

Que provocara en su época división de opiniones y aún se mantengan ocasionalmente reservas , lo entiende la soprano belga en razón de que «la gente todavía espera grandes arias». Nelson agrega que «es una ópera para hacerte pensar, se desarrolla a fuego lento». Abundando, anota que «cambió no solo la música y la ópera de principios del siglo XX, sino todo el mundo artístico, que la tuvo de referencia. Es de culto». Se manifiesta de modo semejante Anne-Catherine: «Puede parecer cotidiana, por humana, pero lo que guarda dentro es apasionante. Junto con 'Diálogo de carmelitas' es mi ópera preferida. Es la historia de una persona enamorada a la que se le cruza el destino sin saber cómo; actual y universal»

Respecto de las dificultades vocales en sus papeles, Nelson bromea. «Ella lo tiene más fácil», dice, sin levantar protestas. Más en serio: «La escena en la que el hermanastro mata a Pelléas es de las más difíciles para un barítono, con unos agudos más altos que en un repertorio normal». Que sean personajes a los que ya han puesto voz y silueta anteriormente, la soprano lo reconoce como una ventaja: «Aunque en mi caso fue hace mucho tiempo y hayas olvidado cosas, las recuperas enseguida. No es como si te arrojaras a la parte profunda de la piscina sin saber nadar». El barítono señala que, además, «la música que te exige más esfuerzo queda impregnada en ti y cuando vuelves a ella da menos miedo».

A manera de despedida, Anne Catherine regaló con su hermosa voz de soprano un fragmento de 'Mes mains sur tes hanches'. De Adamo, claro está.

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