«Una partitura te revela cosas nuevas cada vez que la abres»

El tenor venezolano Aquiles Machado. / ÁLEX PIÑA

Da vida al personaje de Manrico en la ópera 'Il Trovatore', que mañana se estrena en el Campoamor con Ramón Tebar al frente de Oviedo FilarmoníaAquiles Machado Tenor

M. F. ANTUÑA OVIEDO.

Está en capilla de un estreno y conviene cuidarse. «Es importante el horario, el silencio, evitar todo lo que pueda afectar a la voz», revela Aquiles Machado (Barquisimeto, Venezuela, 1973), tenor que mañana sale a las tablas del Campoamor metido en la piel de 'Il trovatore'. Ni una cerveza ni chocolate para ser el perfecto Manrico creado por Verdi que llega a la temporada ovetense con Ramón Tebar al frente de Oviedo Filarmonía y dirección de escena de Joan Antón Reichi. Simone Piazzola, Julianna di Giacomo y Luciana L'Intino le acompañan en los roles protagonistas. Y con ellos, un staff mucho más amplio: «Detrás de una ópera hay horas de trabajo, sacrificio, dedicación, y mucha gente; no solo la orquesta, el coro, los artistas, hay personas dando martillazos, equipos de producción, coordinación, logística... Toda esa gente es nuestra familia».

-¿Detrás de Manrico qué hay?

-Cada rol en una ópera tiene sus escollos, pero el de Manrico tiene una gran dificultad vocal e interpretativa. Es uno de esos personajes verdianos llenos de aristas y contradicciones. Si se intenta serenizarlo, pierde su atractivo, tiene que tener esas explosiones de visceralidad que le dan una vitalidad enorme. Para él su único deber son sus pasiones, algo extraño en la literatura verdiana.

«El público del Campoamor sabe, entiende, es apasionado. Les va a gustar».

-¿Cada vez que afronta el personaje le encuentra matices?

-Sí, claro que sí, sobre todo con las óperas verdianas. Verdi es apasionante en ese sentido, tiene una profundidad impresionante. Yo no cantaba Manrico desde hace cinco años y ahora que lo retomo descubro en él muchísimas cosas a nivel vocal que antes no había visto.

-¿Y cómo es la relación con los personajes a medida que los canta y los hace suyos?

-Va por rachas. Hay un personaje que yo he cantado muchísimo, Rodolfo de 'La Bohème', he pasado de amarlo a odiarlo, a despreciarlo, a sentir piedad por él, a pensar que era un loco... Es el personaje que más tiempo me ha acompañado y le conozco como si fuese de la familia, y por eso uno desarrolla un tipo de relación extraña. La partitura te revela cada vez que la abras cosas nuevas y eso es algo que produce emoción, a mí me conmueve. Y piensas: 'Cómo no me habías dicho esto antes si llevamos tanto tiempo juntos'.

-¿Y qué le dice este 'Trovatore' con dirección musical de Ramón Tebar?

-Me siento súper cómodo con el maestro Tebar, que tiene la inteligencia de convencerte con su discurso musical. Es un gran comunicador y sabe aprovechar a las personas que tiene en escena. Es una versión hermosa, a pesar de ser muy verdiana tiene mucho de bel canto puro.

-¿Qué le parece la escena?

-Me gusta esa idea de que los personajes vengan comidos por esta especie de fantasma de la oscuridad. Es una ópera muy oscura, todo tiene que ver con la noche, con la muerte, todos los personajes tienen un fantasma que los persigue. Verlo a través de esta estética de Goya, como tan oblicua sobre la psique de las personas, me apasiona. Además, la idea funciona muy bien en el Campoamor.

-El del Campoamor, un público que usted conoce bien.

-Les va agustar. Es un público que sabe, entiende, es apasionado. A mí me gusta actuar donde es un reto, donde hay que intentar convencer al público, ahí está el aprendizaje, la experiencia. Yo soy de la opinión de que uno aprende más levantándose que fingiendo estar siempre de pie.

-¿Qué tiene una ópera como esta de duelo entre cantantes?

-La intención de cada artista es hacerlo lo mejor que pueda, pero en una ópera como esta tenemos que estar codo con codo. Es el secreto para que las cosas salgan bien. Hay mucha ansia hoy en día en la ópera por las 'big stars', pero yo creo en otro tipo de teatro, el que se hace trabajando juntos, donde se hace música, se busca algo más allá del simple aplauso, porque esto que ocurre en el escenario pasa para que mejoremos como seres humanos. No es solo entretenimiento.

-Usted es de Venezuela, un país con gran amor a la música. ¿Cómo está la situación?

-Dentro de todas las grandes desgracias que le están ocurriendo a Venezuela, la música es un asidero muy importante. Toda esta debacle económica ha impulsado iniciativas interesantes y ha habido un despertar del rescate de la música tradicional venezola.

-Música aparte, ¿cómo le suena el país?

-A futuro próximo. Quiero pensar que dentro de poco dará un gran cambio. Venezuela me suena a esperanza. Quiero para mí país que la gente recobre las ganas de vivir y recupere su futuro.

Fotos

Vídeos