«El presupuesto de la ópera ha sufrido un recorte del 40% en los últimos siete años»

Javier Menéndez, ayer, ante el Teatro Campoamor.
Javier Menéndez, ayer, ante el Teatro Campoamor. / ALEX PIÑA

«Unir a la OSPA y a Oviedo Filarmonía para 'Siegfried', además de situar a los músicos en el escenario, genera grandes incógnitas» Javier Menéndez. Director general y artístico de la Fundación Ópera de Oviedo

CARLA COALLAOVIEDO.

El 17 de septiembre se cumplirán 125 años de la inauguración del Teatro Campoamor, una fecha que resuena fuerte en la mente de todos aquellos que tienen puestas sus ilusiones en celebrar semejante aniversario como se merece. Y no es la única fecha redonda que se espera conmemorar en Oviedo próximamente, pues el miércoles se inaugura la 70 Temporada de Ópera con 'Siegfried'. Parte de culpa de todo lo que va a acontecer en la capital en las próximas semanas la tiene Javier Menéndez (Oviedo, 1972), director general y artístico de la Fundación Ópera de Oviedo, cargo en el que lleva quince años.

-¿Cómo afronta usted la nueva temporada?

-Con mucha ilusión, como siempre. Planificar una temporada lleva tanto tiempo que siempre estás trabajando en varias a la vez. Por este motivo, cuando llega la que llevas mucho planificando, afrontas una época de entusiasmo, de inquietud y de muchas ganas. En 'Siegfried', en concreto, hay un proyector para vídeos gracias al que los espectadores van a ver fuego y nieve en la sala, llegando a sentirse completamente integrados en el espectáculo.

-¿Qué tiene de especial esta temporada número 70?

-A mí todas me parecen especiales, siempre hay motivos para ello. Lo planificamos todo con tal variedad estética y de títulos que hay muchos atractivos. Eso sí, esta tiene el sentimentalismo de que nosotros cumplimos 70 años, el Teatro Campoamor 125 y que, además, es año de tetralogía wagneriana.

-¿Les supone un reto afrontar 'Siegfried'?

-Supone un reto para cualquier teatro, pero más para uno con las dimensiones del nuestro y con presupuestos ajustados. Por todo ello, ver que poco a poco vamos avanzando en la tetralogía, ver que superamos etapas es un logro tremendo. Afrontar 'Siegfried', que es una de las más complicadas, de hecho para el tenor es agotadora, y unir por primera vez en una ópera a la OSPA y a Oviedo Filarmonía, además de situar a los músicos en el escenario, genera grandes incógnitas. A la hora de preparar el espectáculo, este te hace ir solucionando cosas improvisadamente.

-¿Qué imprevistos han surgido a raíz de unir a las dos orquestas?

-En el foso cabe un máximo de setenta personas, motivo por el que los músicos se han situado en el escenario. Esto ha provocado que haya que colocar pantallas para que todos puedan ver al maestro. Además, hay que trabajar de una manera diferente porque la acústica no es la misma, son los cantantes los que están en el foso. Por otro lado, hay que jugar con las dos proyecciones de vídeo encontradas, lo que genera mucha incertidumbre y problemas repentinos.

-¿La introducción de nuevos títulos que hacen todos los años es un proyecto suyo?

-Sí. Es cierto que en los últimos quince años venimos introduciendo una media de dos títulos nuevos por año en el repertorio de la Ópera de Oviedo. Hasta el momento se han representado 111 títulos y en los últimos años habremos introducido unos treinta que no se habían disfrutado hasta ahora. Incluso había compositores que no se habían visto nunca.

-¿Han mejorado esos «presupuestos ajustados» de los que siempre habla?

-Todos los teatros del mundo dirían que tienen presupuestos ajustados y nosotros también. Siempre queremos más y siempre pedimos más. Creo que el mérito que hemos podido tener en esta casa en los últimos seis o siete años, en los que tanto a nosotros como a todas las instituciones culturales nos pillaron unos recortes muy grandes en el plano de las subvenciones, es que hemos sido de los pocos que no hemos disminuido actividad.

-¿Cómo lo han hecho?

-Nos hemos adaptado por todos los medios que hemos podido a un presupuesto muy inferior, un recorte de un 40% entre los años 2009 y 2016. Este año hemos tenido un pequeño incremento que, esperemos, podamos ir manteniendo poco a poco para volver a introducir coproducciones a nivel internacional. La Ópera de Oviedo ha llegado a estar en el circuito de coproducciones internacionales, que es lo que realmente te define, con qué teatros estás colaborando. Poco a poco, podemos ir recuperando el estatus que llegamos a tener, aunque lo importante es que nunca hemos reducido actividad. Esto ha sido posible gracias a que buena parte de nuestro presupuesto depende de los ingresos propios, los de taquilla. Disminuir actividad suponía una espiral decreciente y depresiva, porque también te encontrarías con menos ingresos.

-¿Han renunciado a algo?

-No hemos podido mantener esa línea de coproducción con grandes teatros porque se trata de proyectos muy costosos. Pero también hemos repuesto muchas producciones propias que habíamos estrenado durante los años de bonanza. Hemos recortado cachés, como muchos teatros del mundo y hemos ajustado el modelo de gestión. Lo más importante es que, a pesar de que no hemos podido acceder a proyectos de gran envergadura, tampoco hemos perdido acción.

-¿Ha notado estos recortes el público?

-Alguno sí hemos perdido, pero pocos. Me he encontrado con la mayor comprensión en el mundo de los artistas. Aquí hay artistas que se han recortado el caché hasta un 50% para poder permanecer en Oviedo. Si de algo podemos presumir en esta ciudad si hablamos de ópera es de que creamos un ambiente de trabajo tan cómodo que no conozco a ningún cantante que no quiera volver a Oviedo. Eso nos permite también jugar con la parte más emotiva.

-Comentaba, además, que, por suerte, los presupuestos han experimentado de nuevo un incremento...

-Sí, hemos recibido ayudas por parte del Ayuntamiento de Oviedo y del Ministerio de Cultura. Tocamos fondo en 2015 y desde ahí se ha producido una recuperación, aunque es muy paulatina. La crisis ha sido muy salvaje para todos y lo tenemos en cuenta.

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