Arcelor plantea la venta de la factoría checa de Ostrava para comprar Ilva

La factoría de Arcelor en Ostrava. / ARCELOR
La factoría de Arcelor en Ostrava. / ARCELOR

La compañía anunció al Gobierno del país su intención de deshacerse de la planta, de la que dependen 7.000 empleos, para contentar a la UE

N. A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Arcelor da un paso en firme para que la Unión Europea le permita cerrar la operación de compra de la italiana Ilva y no considere que su adquisición coloca a la multinacional en una posición de dominio de mercado. El pasado viernes, el gigante siderúrgico transmitió al Gobierno checo su decisión de poner en venta la planta que tiene en la localidad de Ostrava, una factoría de la que dependen 7.000 empleos directos.

Según aseguró el Ministro de Industria y Comercio de ese país, Tomás Hüner, el viernes por la noche directivos de ArcelorMittal en la República Checa se pusieron en contacto con su gabinete para comunicarle que las autoridades antimonopolio de la UE no habían considerado suficiente su oferta de deshacerse de varias empresas de menor tamaño en el viejo continente, por lo que habían terminado proponiendo la venta de la factoría de Ostrava. El anuncio de esta desinversión ha caído como un jarro de agua fría en la región en la que se ubica, dado el peso que tiene la instalación en la economía de la zona.

Según la portavoz de ArcelorMittal Ostrava, Barbora Cerná Dvoráková, es prematuro hablar sobre la venta. Sin embargo, el ministro, en una entrevista a medios del país, reconoce «la preocupación» del Gobierno y asegura que seguirán la operación e intentarán dar su opinión sobre el posible comprador, del que nada se conoce aún. Además, según explicaron los responsables de ArcelorMittal a Hüner, la dirección de la multinacional no las tiene todas consigo y piensa que, incluso, la oferta de Ostrava no sea suficiente para contentar a las autoridades antimonopolio de la UE y tengan que hacer aún más concesiones. Arcelor se adjudicó la italiana Ilva hace prácticamente un año. Esta planta está en manos del Gobierno del país alpino, tras ser confiscada por graves problemas ambientales y fiscales. Sin embargo, la operación no ha podido culminarse.

La Dirección General de la Competencia considera que la adquisición de esta factoría, la siderúrgica más grande de Europa, podría colocar a la multinacional en una posición de dominio y darle la capacidad de fijar los precios en el sector de planos. Por este motivo, abrió una investigación ya en 2017 y ha pedido al grupo empresarial desinversiones que alejen la sombra de un posible monopolio. Las ofertas de Arcelor hasta ahora no han sido suficientes para la UE.

El pasado mes de marzo, la multinacional presentó un nuevo paquete de concesiones para conseguir el visto bueno de las autoridades comunitarias, que se han dado de plazo hasta el 23 de mayo para dar una respuesta. Entre ellas, parece estar la planta de Ostrava.

Aunque en un primer momento la dirección de Arcelor siempre aseguró que la compra de la italiana no afectaría a las factorías asturianas, en los últimas semanas, los malos resultados del tren de chapa han hecho saltar las alarmas. La dirección ha instado a los sindicatos a acordar medidas que le permitan recuperar la competitividad, sobre todo, porque de confirmarse la adquisición, el tren de chapa italiano es especialmente bueno. Mañana, la empresa y los representantes de los trabajadores volverán a reunirse para abordar este asunto.

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