El Comercio

«Con tres sidrinas, uno levanta la cejina y lo que haga falta»

Carlos Sobera.
Carlos Sobera. / E. C.
  • La comedia 'El Ministro', protagonizada por Carlos Sobera, subirá a escena este fin de semana en el Teatro Filarmónica de Oviedo
    Carlos Sobera. Actor y presentador

Desembarca en Asturias el actor y presentador televisivo de moda Carlos Sobera (Barakaldo, 1960) con 'El Ministro'. Este viernes (20.30 h.) y sábado (20 y 22.30 h.), en el ovetense Teatro Filarmónica.

-¿Cree que esta comedia es perfecta para el momento político que atraviesa España?

-Sí, sí. Lleva siendo perfecta dos años. Y, ahora que los políticos están dándonos una lección con la aventura de los resultados electorales, que ni al pelo.

-En la obra hace el papel de un ministro de Economía sin escrúpulos. ¿Qué haría si lo fuese?

-Dimitir (Ríe).

-¿Directamente?

-Directamente. Tal y como está el percal, diría: «Señores, creo que le toca a otro perro este hueso».

-¿Qué es lo que más le gusta de la obra?

-Que refleja la situación política y social del país. Y que no divide el mapa entre buenos y malos, sino que viene a decir que somos responsables de lo que está pasando. Dibuja un mapa en el que todos tenemos luces y sombras.

-¿Y usted también tiene luces y sombras?

-Sí, claro. ¿Conoces a alguien que no tenga luces y sombras? Cuando tengo un día soleado, tengo una sombra alargada (Ríe).

-Actúa en las fiestas de San Mateo. ¿Había estado alguna vez en esta celebración?

-Yo creo que sí. No sé si fue en las fiestas. Aún así, tengo muy buen recuerdo del teatro y de la ciudad. Oviedo son palabras mayores en todos los sentidos. Tiene mucho ambiente, restaurantes muy buenos...

-¿Qué más le gusta de Asturias?

-Recuerdo unas tostas estilo pan Bimbo de siete centímetros de grosor que persigo por todo el país. No las he vuelto a comer en ningún sitio. Te juro que las adoro. Estuve en los Picos de Europa y en Gijón hace treinta años y encontré esas rebanadas.

-¿Y la sidra?

-Sí, hombre. Yo soy vasco y la sidra asturiana es la mejor. Es original, tiene algo especial, me gusta mucho.

-¿La recomendaría para las conquistas en 'First Dates'?

-Claro. La recomendaría en mi restaurante. ¡Para los que se resistan a una conquista, sidra asturiana!

-Si no estuviera casado, ¿se vería en el programa buscando pareja?

-No. Porque, aunque no lo parezca, soy muy vergonzoso. Pero, si no hubiese cámaras de por medio, seguro que sí (Ríe).

-Una exparticipante ha dicho que 'First Dates' está guionizado...

-Voy a serte sincero... Hay una parte de público que intenta buscar falsedad donde no la hay. Como el programa tiene éxito, hay alguno que quiere fastidiar diciendo que todo está guionizado. A los participantes les escriben cosas por ese teléfono, pero solamente se les dice aquello de lo que tienen obligación de hablar. Por ejemplo, un hombre separado que tenga tres hijos no puede sentarse en una primera cita y no decir eso. De falso no hay nada.

-¿Cómo se ve más, como presentador o como actor?

-En el fondo, es lo mismo. Varían un poquito las técnicas. Cuando eres comunicador, tienes que procurar ser tú mismo y lo otro es un personaje, pero no deja de ser una actividad de comunicarse con un público. Al final, se trata de provocar emociones, de llegar al corazón...

-¿Podría decirles a los asturianos cuál es el secreto para hacer ese movimiento de ceja marca de la casa?

-¡Tomad sidra, asturianos! Ese es el secreto. Cuando uno se toma tres o cuatro sidrinas, levanta la cejina y levanta lo que haga falta.

-¿Con eso es suficiente?

-Este 'finde' voy a ir a tomarlas, que seguro que hay un ambientazo tremendo, y ya verás cómo no me cuesta nada levantar la cejina.