El Comercio

Paula procesiona en Candás

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Paula Echevarría, ayer, en el Corpus de Candás. / E. C.

    Solo un día después de la celebración de la Primera Comunión de su hija Daniella en la localidad cántabra de San Vicente de la Barquera junto a David Bustamante, Paula Echevarría se presentó ayer en su tierra natal para festejar la fiesta del Corpus Christi de Candás y participar en la tradicional procesión.

    Muy guapa -aunque, a ratos, con el gesto solemne que exige la celebración-, con un vestido de tirantes en tono salmón con un llamativo estampado que representaba a un tigre y zapatos a juego, pelo suelto, bolso negro y grandes gafas de sol, la actriz de 'Velvet' se dejó ver por las calles de la villa marinera con sus familiares aunque, esta vez, sin David.

    Y es que Echevarría quiso acompañar a una de sus sobrinas, que también hizo la Comunión recientemente y que participaba en la procesión del Corpus, al igual que la pequeña Daniella, y, de paso, aprovechó para presumir de tierra y de familia colgando vídeos en las redes sociales en los que mostraba las tradicionales alfombras florales que engalanan la localidad con motivo de la celebración y una foto junto a su padre.

    No es la primera vez que Paula Echevarría se refugia en Candás en momentos difíciles como los que está atravesando después de que saltasen a la luz sus problemas conyugales. Un distanciamiento que pareció saldarse el sábado, cuando la pareja se reencontró en público por primera vez tras el vendaval par mostrarse de lo más cariñosos y radiantes.

    Sin embargo, no todo el cariño fue improvisado en la Primera Comunión de Daniella, que en todo momento sirvió de enlace entre las manos de sus padres. Y, así, por ejemplo, según informa la revista 'Vanitatis', el beso que ella le dio al 'triunfito' respondió a las peticiones del público congregado a las puertas de la iglesia de Santa María de los Ángeles, adonde llegaron en el Land Rover del cantante.

    Nada más bajarse del coche, el matrimonio y su hija se pararon, sonrieron y posaron hasta que se escuchó una voz que dijo «¡hay que quererse!», algo que no gustó demasiado a David, que, visiblemente contrariado, hizo un gesto pidiendo que no se aludiese a la ruptura en presencia de la pequeña, mientras que Paula, mucho más contenida, le hacía gestos con los que le pedía tranquilidad.

    Y, ya vez concluida la ceremonia religiosa, con una iglesia blindada a la que se entraba con invitación, la pareja volvió a posar para la prensa. Pero, de nuevo, el público, entregado, les gritó eso tan típico de «¡que se besen, que se besen», mucho más propio de las bodas que de las comuniones. Así que, ante la petición popular, diríase que casi un clamor, Echevarría y Bustamante accedieron y ella le plantó un casto beso en la mejilla a su todavía marido.

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