El director-conservador del parque, Rodrigo Suárez Robledano, destacó ayer «el maravilloso espectáculo que supone la visión de ese tercer lago». Un fenómeno que, explicó, «se da de forma no periódica, quizás cada cinco años de media». De hecho, hace dos también se pudo observar durante unas semanas el fenómeno, aunque no con tanta plenitud como estos días. Y es que el que recorría estos parajes en los últimos días se encontraba con un gran lago de dos metros de profundidad y unas siete hectáreas de superficie, bastante más que en otras ocasiones.
Además, la estampa se remata con una gran cascada, La Meana, que lo nutre, procedente precisamente de las montañas que lo rodean. «Nunca la habíamos visto así, es un verdadero torrente de agua y el lago está mayor que el Ercina», explicaban algunos excursionistas.
De hecho, al estar a mayor altitud que sus dos compañeros, el agua sobrante del Bricial puede llegar a alimentar en los próximos días al Ercina, que también sufre un progresivo proceso de desecación. «Los tres lagos están ahora en perfectas condiciones», confirmó el director del Parque Nacional.
Alarma
La situación de ahora contrasta con la alarma de hace dos años, cuando en junio de 2006 se alertaba del proceso de desecación que estaba sufriendo el lago Ercina. Y es que la naturaleza de estos lagos hace que los sedimentos se vayan acumulando en el fondo y, progresivamente, vayan perdiendo profundidad hasta convertirse en una zona pantanosa. El proceso, aunque muy lento, es irreversible. De hecho, la profundidad del Ercina no sería tal si, a mediados del siglo XX, no se hubiese construido un dique para aumentar su capacidad. Fue una grieta en la base de ese dique el que hizo que el lago perdiese la mayor parte de su agua. Tras las obras de reparación, que se concluyeron en el 29 de junio de ese mismo año, la situación se normalizó, devolviendo al segundo lago en tamaño su pasado esplendor.
El más grande de los lagos, el Enol, es en el que menos se nota ese proceso y, además, su desarrollo permite augurar que no tendrá problemas de agua en bastantes años. En otros parajes protegidos de Europa, donde existen lagos de las mismas características que los de Covadonga, no han esperado a que el proceso acabe con su atractivo. Es habitual utilizar materiales no agresivos para tapar las fallas y dolinas que sirven de sumidero, aunque aquí aún no se ha planteado esa posibilidad. A causa de la última brecha, el Ercina registró por aquellas fechas la cantidad más baja de agua embalsada en los anteriores 50 años, haciendo que la preocupación cundiese entre los responsables del parque y el sector turístico, que veían como podrían quedarse sin uno de sus principales atractivos.






