Sufre un ictus en los calabozos tras discutir con su mujer, que le prohibió ir a ver al Sporting

Comisaría de la Policía Nacional en Gijón.
Comisaría de la Policía Nacional en Gijón. / P. UCHA

La mujer dijo a los policías que había sido «apuñalada por la espalda». Lo interpretaron literalmente, pero se refería a una traición de su esposo

GONZALO DÍAZ-RUBÍN / OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Acudió el sábado a ver el partido del Sporting contra el Alcorcón, y el domingo por la mañana se presentó en Mareo para presenciar el entrenamiento del equipo, pero acabó ingresado en el Hospital de Cabueñes por un ictus, previo paso durante dos días por los calabozos de la Comisaría de la Policía Nacional. Y todo porque su mujer, después de que una vecina alertase de una discusión entre ambos, les dijese a los policías: «Me apuñaló por la espalda». El problema es que no se trataba de una expresión literal, sino de una forma de hacer ver que se había sentido traicionada por su marido al dejarla sola en casa, en el barrio de El Llano, para ir al fútbol.

Ambos acabaron detenidos por un delito de lesiones en el ámbito familiar. La mujer fue puesta en libertad horas después tras prestar declaración en la Comisaría. Al parecer, no es la primera vez que, presuntamente, agrede a su compañero sentimental, según explican sus vecinos. El hombre, de unos 58 años, quedó en los calabozos de las dependencias policiales desde la tarde del domingo hasta la mañana de ayer, cuando se sintió indispuesto en la celda de la Comisaría. Alertó a los agentes que custodiaban los calabozos y llamaron al médico para que le explorase. Comprobó que tenía la tensión muy alta y que tenía síntomas de poder estar sufriendo un ictus, por lo que decidieron trasladarlo en ambulancia al Hospital de Cabueñes, donde quedó ingresado por su delicado estado. El detenido por la supuesta puñalada estaba a tratamiento desde hacía años por hipertensión.

Partidos y disputas a diario

El fútbol fue el desencadenante de la acalorada discusión que hizo que los vecinos del edificio del barrio de El Llano en el que residen los protagonistas decidiesen alertar a la Policía, ante el temor de las consecuencias que pudiera tener la pelea. No era la primera vez que discutían y que la mujer, presuntamente, le reprochaba a su marido su afición al fútbol. Las disputas se habían hecho más habituales en los últimos tiempos, desde que en la televisión emiten partidos practicamente a diario.

El hombre deberá prestar declaración en el juzgado una vez que reciba el alta en el centro hospitalario. Fuentes próximas a la investigación señalan que la mujer podría no ejercer la acusación contra su compañero sentimental, ya que, una vez que se le pasó el cabreo por la visita a Mareo, intentó desenredar el entuerto: la puñalada era trapera y no real.

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