«Restaurar el Arca Santa es una buena inversión para Oviedo y Asturias»

Sentados, el alcalde de Oviedo, Wenceslao López y el concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos. De pie, Gabino de Lorenzo charla con monseñor Sanz Montes.

Iglesia y Principado coinciden en destacar la labor de cooperación entre entidades y administraciones para recuperar el relicario

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

Pese a que el Arca Santa lleva ya un mes brillando bajo su caparazón de metacrilato, ayer, la responsable de los trabajos de conservación del relicario, Paz Navarro, presentó el fruto de su labor ante una nutrida audiencia reunida a tal efecto en la sala capitular de la Catedral.

El acto estuvo presidido por el arzobispo de la diócesis, Jesús Sanz Montes, pero fue el anfitrión, el deán Benito Gallego, quien abrió el turno de palabra destacando «la colaboración y cooperación de las diferentes entidades y administraciones» implicadas en que elel Instituto de Patrimonio de España (IPCE) se encargara de restañar el arca. Gallego quiso, además, aprovechar la oportunidad para «recordar a todos que esta obra es una muy buena inversión para Oviedo y para Asturias, no sólo para la Catedral». La financiación de los trabajos, 56.000 euros, corrieron a cargo del Cabildo.

Junto al prelado y el canónigo, se sentaron en la mesa el director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural del Ministerio de Educación, Luis Lafuente; el consejero del ramo, Genaro Alonso, y el viceconsejero Vicente Domínguez García. Todos ellos destacaron la complicidad entre administraciones y alabaron la buena mano de Navarro y su equipo del Taller de Arte Granda para regresar el esplendor una pieza única por su antigüedad y factura.

«La recuperación del pantocrátor original fue lo que más trabajo nos dio», afirmó Navarro.

Entre el público, además, se encontraba la directora general de Patrimonio, Otilia Requejo, así como el alcalde de Oviedo, Wenceslao López y el concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos. Ambos caminaron desde la plaza de la Constitución hasta el templo de San Salvador en vísperas de que se instale allí el escenario para los conciertos de San Mateo. El que fuera el año pasado motivo de la disputa entre Cabildo y Consistorio, y que llegó a su punto álgido con el doble desencuentro del caldo de Jueves Santo y las fresas del corpus, ayer pasó desapercibido entre el buen tono general. Hasta el obispo arrancó su intervención con una chanza futbolera antes de elevar el tono a una cuasi homilía acerca del arte como combustible del alma.

Paz Navarro llevó el peso de la charla. Ilustró con diapositivas el proceso de restauración que arrancó el pasado marzo. Desde las primeras radiografías hasta el proceso de lavado a mano del nielado que recubre la estructura de madera. Esta era la primera vez que se metía mano en el Arca Santa desde aquel 1935 post revolucionario (o pre bélico) y al desmontarla hubo sorpresas.

«Restaurar el pantocrátor fue lo que más trabajo nos dio», explicó la restauradora. Con los trabajos que realizó el joyero Felix Bascarán hace 80 años, se colocó uno sobre el original románico que es el que ahora ha quedado a la vista. Además, los restauradores apuntalaron la estructura de madera y lipiaron el nielado y la plata «ennegrecida» para que el Arca Santa recuperara su brillo.

Más noticias

Fotos

Vídeos