El Comercio
Conjunto de estalactitas y estalagmitas en uno de los conductos de la cueva, que se originó bajo el nivel de aguas subterráneas y ahora está 400 metros por encima de él.
Conjunto de estalactitas y estalagmitas en uno de los conductos de la cueva, que se originó bajo el nivel de aguas subterráneas y ahora está 400 metros por encima de él. / DANIEL BALLESTEROS

Las cuevas de los Lagos siguen vivas

  • El proyecto Geocave describe la evolución desde la prehistoria y destaca su riqueza geológica

  • Los investigadores presentaron el resultado de su trabajo en el subsuelo, «uno de los rasgos más singulares del Parque de los Picos»

La Tierra se sigue moviendo bajo nuestros pies. Las corrientes de agua, los cambios de niveles de sus discursos subterráneos, están provocando modificaciones continuas. Esta verdad conocida para los estudiosos es argumento demostrado ahora en el caso de las cuevas de los Lagos de Covadonga, tras un estudio que, además, adelanta su datación, mapea su geometría y registra los depósitos de los ríos y procesos habidos desde hace miles de años hasta hoy. Es decir, da cuenta de los cambios, aportando información que afianza la idea de que las cuevas siguen vivas, «continúan activas». Lo advierte así el doctorando Daniel Ballesteros, geólogo investigador de la Universidad de Oviedo, que ha participado en el mencionado estudio, enmarcado en el proyecto Geocave. Según él, «el desarrollo de oquedades está estrechamente ligado a los niveles de aguas subterráneas. Si estos siguen en descenso los cambios se seguirán dando y probablemente en un tiempo su profundidad haya aumentado».

Entre 1 y 4 millones de años

Actualmente roza los 250 metros, como se puede apreciar en las descripciones tridimensionales que aporta el estudio, que, por otro lado, ha permitido situar el origen de las cuevas del parque entre 1 y 4 millones de años de antigüedad. «Su evolución estuvo condicionada por la compleja estructura geológica de los Picos de Europa y la formación de la garganta del río Cares», advierte el estudio. Desde hace varios millones de años, este caudal fue encajándose en el relieve y provocando el descenso progresivo de los niveles de aguas subterráneas, lo que, a su vez, permitió el desarrollo de simas cada vez más profundas. La que se observa en la fotografía que acompaña estas líneas permite contemplar un conducto que, como narra Ballesteros, autor además de la imagen, «originalmente se creó bajo el mencionado nivel de aguas subterráneas, pero hoy está 400 metros sobre él».

Todos los datos hallados tras el informe, que fue presentado ayer en el Parque Nacional de Picos de Europa, fueron acumulándose en los últimos cuatro años de trabajo, de 2012 y 2016, aunque el equipo, en el que está Ballesteros lleva desde 2009 en las cuevas. Concretamente en dos cuevas profundas del entorno de los Lagos, en la vertiente del macizo occidental. Y entre las conclusiones, además de la obtención de una base de datos cartográfica y científica con los mapas «que marcan la evolución de las cuevas», el proyecto ha permitido situar su origen, como ya se daba cuenta ayer, entre 1 y 4 millones de años de antigüedad. Pero lo que es más importante para los investigadores, «ha logrado reformar el papel del medio kárstico del subsuelo (que está producido por la acción erosiva o disolvente del agua) en el conjunto del patrimonio natural del parque, lo que puede ser directamente aplicable a la gestión y conservación del espacio protegido». Y es que la intención última es la protección del lugar y la «la puesta en valor del patrimonio geológico vinculado a las cuevas, uno de los rasgos más singulares del Parque Nacional de los Picos de Europa, que apenas era conocido desde el punto de vista científico».

En busca de ese objetivo han estado, además de investigadores y profesores de la Universidad de Oviedo, miembros de CSIC, del Instituto de Ciencias de las Tierra Jaume Almera, de Barcelona y del Instituto Geológico y Minero de España.

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